10.3.15

Una historia muy significativa sobre el mundo en el que vivimos…

LA HISTORIA SECRETA DEL MONOPOLY

La periodista Mary Pilon, ha escrito un revelador libro titulado: “Los monopolistas: Obsesión, furia y escándalo detrás del juego de mesa más popular del mundo” (The Monopolists: Obsession, Fury, and the Scandal behind the World’s Favorite Board Game). En el libro, Pilon, revela la auténtica intención con la que fue creado el juego del Monopoly.
El libro empieza hablando de la extraña historia de Ralph Anspach, un profesor de economía que sentía desprecio por los efectos nocivos que causaban los monopolios en el mundo real (y en concreto, el monopolio petrolífero de la OPEP). Eso le llevó a crear en 1970 un juego de mesa llamado “Anti-Monopoly”, que pretendía contraponerse con el popular “Monopoly” patentado en 1935.
Tras inventar el juego y durante la siguiente década, Ralph, su esposa, y sus dos hijos, (irónicamente, todos ellos jugadores habituales del Monopoly), se vieron duramente castigados por costosas demandas legales sobre los derechos de autor del juego, pues fueron denunciados por los propietarios de Monopoly, Parker Brothers, que los acusaron de haber violado la marca registrada de su juego.
Una cruenta batalla de David contra Goliat que llevó al profesor Anspach a iniciar una investigación laberíntica en busca de la historia desconocida de los verdaderos inventores del Monopoly, unas investigaciones que finalmente han sido culminadas por la periodista Mary Pilon.

Esta batalla legal puso a Anspach en riesgo de perder, no sólo todos sus ahorros, sino su salud, sus amistades, su matrimonio y toda su familia, una lucha que continuó por puro idealismo.
Tal y como revela Pilon en su libro, la creación original del Monopoly no es tal y como trataron de venderla los propietarios de la empresa Parker Brothers.
Durante muchos años, Parker Brothers le vendieron al mundo la falacia de que “un vendedor en paro llamado Charles Darrow, fraguó la idea Monopoly de la nada”
Pero las investigaciones han revelado la verdad: la auténtica creadora del Monopoly fue una mujer, marcada por profundas ideas socialmente reformistas, llamada Lizzie Magie, que en 1904, creó un juego llamado“Juego del Propietario”(Lanslord’s Game), que sirvió de base posteriormente para la creación del Monopoly.
Durante toda su vida, Magie fue una ardiente defensora de las teorías del economista Henry George y concretamente de su “teoría del impuesto único”, también conocida como Georgismo.
(Wikipedia: El georgismo, comúnmente llamado así por Henry George, su más conocido teórico o geoísmo, es una filosofía política e ideología económica por la que uno es dueño de aquello que logre crear, pero todo aquello que es proporcionado por la naturaleza, sobre todo la tierra, pertenece a toda la humanidad por igual.
La forma de hacerlo es mediante un sistema que, garantizando un profundo respeto a la propiedad privada (activos y rentas), grave con un solo impuesto el uso de los bienes naturales (físicos e increados), impuesto calculado de acuerdo al valor en el mercado del bien. Dentro del georgismo existen diferencias en torno a qué uso darle a la renta extraída, que podrían ser principalmente: a) para el presupuesto público del Estado sustituyendo los impuestos abolidos, o b) algún tipo de renta ciudadana para la población, donde ésta determinará su uso.
Es de notar que el georgismo propone un solo impuesto al valor del bien, y no impuestos a la productividad del bien, ya que lo considera económicamente destructivo y criminalizador de la prosperidad, y que tampoco propone canalizar todos los fondos en servicios asistenciales públicos, al menos no necesariamente, ya que considera aumenta la burocracia y quita la libertad a los beneficiados de administrar tales fondos como mejor les parezca. Además este programa incluye la eliminación de todos los demás impuestos existentes.
Así pues, Lizzie Magie y Henry George, eran profundamente anti-monopolistas y pedían un sistema que considerara la propiedad de todo aquello que se encuentra “en la naturaleza” (principalmente la tierra) como algo común a todos los seres humanos y por lo tanto, sujeto a impuestos, mientras que todo lo que fuera producto de la invención humana, no estuviera sometido a ningún gravamen.
Ellos creían que tal sistema impediría la formación de monopolios, manteniendo intactos, sin embargo, los incentivos a la propiedad privada.
Deseosa de impulsar estas reformas socioeconómicas, Magie incorporó las ideas de este impuesto en un juego de mesa.
Sin embargo, el juego se podía jugar con dos conjuntos de reglas diferentes:
-Unas eran reglas anti-monopolio, en las que todos los jugadores se veían recompensados ​​cuando se creaba riqueza.
-El otro sistema de reglas era el monopolista, en el que el objetivo era crear monopolios y aplastar a los opositores (reglas del actual Monopoly).
La intención de Magie era demostrar que en su sistema de impuesto único, todo el mundo ganaba, mientras que en uno basado en el capitalismo desenfrenado, sólo ganaban unos pocos, que se apoderaban de todo.
Sin embargo, cuando Parker Brothers adquirió los derechos del juego, eliminó el conjunto de reglas que permitían jugarlo de forma colaborativa y solo dejó las reglas que conducían a un juego competitivo basado en la acumulación de riqueza y la eliminación de la competencia, creando así, el juego de mesa más simbólico del capitalismo.
Curiosamente, décadas después, durante los juicios entre Ralph Anspach y los propietarios del Monopoly, el abogado de Anspach le preguntó a estos propietarios por qué razón, habían eliminado del juego las reglas creadas por Lizzie Magie que trataban de demostrar los beneficios del reparto de los impuestos sobre la tierra.
Su respuesta, fue altamente significativa: “al menos, ahora las partidas pueden terminarse”, lo que de alguna manera significa que el sistema utópico de Magie conducía a partidas infinitas en las que se perpetuaba el éxito de todos los jugadores para siempre y en las que era prácticamente imposible que hubiera ganadores y perdedores absolutos.
Una historia muy significativa sobre el mundo en el que vivimos…



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