7.12.17

Acabar con toda la población o con un grupo étnico determinado

LAS BOMBAS ÉTNICAS: La guerra del futuro                             



Rusia ha expresado su preocupación por los intentos del ejército de EE. UU. de recolectar muestras de ADN de ciudadanos rusos, señalando el uso potencial de dichas muestras biológicas, para crear nuevas armas de guerra genética.

La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha tratado de calmar las preocupaciones del Kremlin, señalando que las muestras sólo se utilizarían para “fines de investigación” en lugar de para bioterrorismo.

Dirigiéndose a los informes rusos, el portavoz del Comando de Educación y Entrenamiento Aéreo de Estados Unidos, el capitán Beau Downey, dijo que su centro seleccionó al azar al pueblo ruso como fuente de material genético en su investigación continua del sistema musculoesquelético.

Comentando que su centro simplemente estaba realizando “estudios locomotores para identificar varios biomarcadores asociados con el trauma”, Downey señaló que el centro necesitaba muestras que coincidieran con un primer conjunto de muestras que contenían el “grupo inicial de enfermedades”, que eran de origen ruso. Por lo tanto, “el grupo de control de las muestras también debe ser de origen ruso”.

Sin embargo, el uso de muestras de tejidos rusos en el estudio de la USAF alimentaron la sospecha de que el Pentágono continúa con la esperanza de desarrollar una supuesta “arma biológica” dirigida específicamente a los rusos.

El presidente ruso Vladimir Putin cuestionó hace unas semanas las intenciones de Estados Unidos en sus estudios sobre el material genético ruso.

Putin preguntó:

“¿Sabeis que se está recolectando material biológico en todo el país, de diferentes grupos étnicos y personas que viven en diferentes regiones geográficas de la Federación Rusa? La pregunta es: ¿por qué se está haciendo? Está siendo hecho con propósito y profesionalidad. Somos una especie de objeto de gran interés”. “Que hagan lo que quieran; nosotros debemos hacer lo que debamos”

Putin ha planteado preocupaciones similares en el pasado.
“En un futuro más lejano, se desarrollarán sistemas de armas basados en nuevos principios (tecnología de haz, geofísica, ondulatoria, genética, psicofísica y otras tecnologías). Todo esto, además de las armas nucleares, proporcionará instrumentos completamente nuevos para lograr objetivos políticos y estratégicos”, escribió el entonces primer ministro Putin en un editorial para Rossiiskaya Gazeta el 20 de febrero de 2012.

El portavoz presidencial Dmitry Peskov también confirmó que los organismos de inteligencia de Rusia han documentado la recolección de material genético por organizaciones no gubernamentales en toda la Federación de Rusia.

Igor Nikulin, ex miembro de la comisión de armas biológicas de la ONU, confirmó a RT que la recolección de muestras genéticas de grupos de población rusos tiene precedentes anteriores.

“Tales intentos se hicieron en los años 90 cuando había un programa de Genoma Humano, luego hubo varios programas en los años 2000 también… bajo diferentes pretextos, incluyendo los más nobles, pero por alguna razón todo esto sucede siempre en interés de los Estados Unidos (Fuerzas Armadas), y esto despierta sospechas”, dijo Nikulin.

“Las muestras de europeos del grupo eslavo, en su mayoría rusos, tienden a ser las más deseadas. Se toman muestras de sangre para analizarlas, y si una organización es extranjera, siempre se desconoce lo que están haciendo con los resultados”, agregó.


Las armas biológicas o las denominadas “armas étnicas” que atacan a ciertas personas con un código genético compartido, dejando a otras ilesas, han sido durante mucho tiempo objeto de investigación por parte de ciertos países.

Hace casi dos décadas, se elevaron las alarmas después de que se reportara que Tel Aviv esperaba desarrollar una “bomba étnica” en reacción al desarrollo de armas biológicas en Irak.

“Científicos de Israel) están tratando de usar virus y bacterias para alterar el ADN dentro de las células vivas y atacar sólo aquellas células que tienen genes árabes”, reportó la revista de tecnología estadounidense Wired en 1998.

“La tarea es muy compleja…Pero según el informe, los israelíes han logrado aislar características particulares de ciertos árabes,’ particularmente del pueblo iraquí'”, señaló Wired.

“Moralmente, basado en la historia judía y en nuestra tradición y experiencia, este tipo de arma es monstruosa y debe ser negada”, dijo el parlamentario israelí Dedi Zucker al Sunday Times, en su momento.

Reuters informó más tarde que, según científicos británicos, era posible desarrollar este tipo de armas debido a los avances en el mapeo genético.


Un año más tarde, la UNESCO advirtió en un informe titulado “Armas genéticas: ¿una pesadilla del siglo XXI?”:
“Desafortunadamente, será posible diseñar armas biológicas de este tipo cuando se disponga de más información sobre la investigación del genoma”, dijo la Dra. Vivienne Nathanson, entonces directora de ciencia y política de salud de la British Medical Association.

En 2004, un informe de la Asociación Médica Británica titulado Biotecnología, Armas y Humanidad II, advirtió que el diseño de tales armas se estaba “acercando a la realidad” rápidamente, y podría conllevar bombas genéticas que contuvieran ántrax o plaga bubónica que se activaría al exponerse a un grupo objetivo.

“El problema es que la misma tecnología que se está desarrollando para crear nuevas vacunas y encontrar curas para el Alzheimer y otras enfermedades debilitantes también podría ser usada para propósitos malignos”, dijo el autor del estudio, Malcolm Dando.


Tal y como advierte Tony Cartalucci en un reciente artículo en New Eastern Outlook, en el informe del Proyecto Neoconservador para un Nuevo Siglo Estadounidense (PNAC) del año 2000 titulado, “Reconstruir las defensas de los Estados Unidos“, se declara lo siguiente…

“La proliferación de misiles balísticos y de crucero y de vehículos aéreos no tripulados (UAV) de largo alcance facilitará enormemente la proyección del poder militar en todo el mundo. Las propias municiones serán cada vez más precisas, mientras que los nuevos métodos de ataque -electrónicos,”no letales” y biológicos- estarán más ampliamente disponibles”

El documento también sostiene que:
“Aunque puede tomar varias décadas que el proceso de transformación se desarrolle, con el tiempo, el arte de la guerra aérea, terrestre y marítima será enormemente diferente de lo que es hoy en día, y el “combate” probablemente tendrá lugar en nuevas dimensiones: en el espacio, en el “ciberespacio” y tal vez en el mundo de los microbios”

Y finalmente:
“Y las formas avanzadas de guerra biológica que pueden “apuntar” a genotipos específicos pueden transformar la guerra biológica del reino del terror en una herramienta políticamente útil”.


Más recientemente -en 2010- la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en un documento de contra-proliferación titulado,”Biotecnología: Patógenos Genéticamente Diseñados”, enumeraba múltiples formas en que estas armas podrían ser desplegadas:

“El grupo JASON, compuesto por científicos académicos, actuó como asesores técnicos del gobierno de Estados Unidos. Su estudio generó seis clases amplias de patógenos genéticamente modificados que podrían representar serias amenazas para la sociedad. Estos incluyen armas biológicas binarias, genes de diseño, terapia génica como arma, virus sigilosos, enfermedades de intercambio de huéspedes y enfermedades de diseño”.

El artículo discute la posibilidad de una “enfermedad que podría acabar con toda la población o con un grupo étnico determinado”.

https://elrobotpescador.com/2017/12/04/la-guerra-del-futuro-las-bombas-etnicas/

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