26.10.18

El humano ha recibido un sistema operativo impostor, diferente al original

JEHOVA – ANNUNAKIS: La adaptación de la consciencia

Si concedemos como verdadero el relato de que la humanidad fue intervenida hace 8.000 años (o más, eso no es importante para esta cuestión en si misma) por los Annunaki (o Jehova) y se realizó una manipulación de nuestro ADN con el fin de adaptarnos a sus requerimientos y convertirnos en una especie esclava y asociamos esto con el conocimiento de cierta simbología y prácticas esotéricas, podemos llegar a algunas conclusiones interesantes sobre “el camino de regreso”.

El valor de los mitos sobre el Santo Grial, que la iglesia ha tratado de reducir a un simple icono milagroso: la copa de la cual Jesús bebió en la última cena, asciende a escalas mayores cuando lo relacionamos con la cuestión de la sangre, no ya como aparece en Código Da Vinci, vinculado a una conspiración atada a la descendencia del maestro, sino como clave para la recuperación de la memoria genética del humano.

El estatuto genético humano, con la memoria de su origen espiritual y divino, se pierde con la manipulación realizada por Annunakis y/o Jehová, de manera tal que la raza adámica porta la combinación de Jehová y por eso se constituye en su “pueblo elegido”, elegido por la condición de la sangre. Una raza. Raza que, por provenir de línea sanguínea con su dios, considera a éste como su antecesor, su padre.

Mientras tanto, los que no han recibido esa manipulación deben ser destruidos, pues son enemigos del dios Jehová. ¿Por qué? Porque portan un código genético diferente, el que proviene de Dios Padre, son hijos de otro padre, tal vez del mismo que presenta Jesús como dios verdadero.
Por otro lado, tal vez el mismo Jesús no es siquiera el nazareno que nos presenta los evangelios, sino alguien muy diferente, incluso, tal vez, de diferente época y raza.
Algún cientificista fanático va a asegurar que, morfológicamente hablando, todos los ADN humanos son iguales, aun cuando, en verdad, son tan absolutamente diferentes que sirven como la mejor identificación conocida. Pero no estamos hablando de morfología, sino de mensaje, del mensaje contenido en el ADN, que puede controlar no sólo la forma que toma nuestro cuerpo, sino una serie de elementos que nos vuelven diferentes unos de otros y por qué no decirlo: con conservación parcial de memoria del pasado, también diferente.
Es decir que el ADN funciona como un ordenador, cuya funcionalidad es neutra hasta que le agregamos programas y aplicaciones. En el caso del humano, ha recibido un sistema operativo impostor, diferente al original y esto hace que algunas aplicaciones no funcionen (por ejemplo la de autogeneración).
Eliminado el sistema operativo impostor (Jehová=matrix) recuperamos el original (Padre Creador), que no han podido borrar, aunque lo han intentado durante milenios y entonces, comienzan a funcionar las aplicaciones espirituales, divinas.
La prueba de que el condicionamiento de la consciencia es genético y basado en la información introducida en él, radica en la cantidad de esfuerzo y recursos que se invierten para mantenernos alejados de la verdad.
En este sentido podríamos simplificar que la remodelación para adaptarnos a este sistema, proviene de Jehová, mientras que el mensaje de regreso (la salvación) proviene del Padre, a través de su hijo, el Kristos.
La iglesia secuestra al personaje en la figura de Jesús de Nazaret, tergiversando su mensaje y haciendo de él un ejemplo para atemorizar a futuros rebeldes. El maestro, el hijo del verdadero Dios, es torturado y crucificado por las huestes del dios impostor.
Transforman el verdadero sentido de la transmisión de la sangre (la memoria de la sangre, del ADN) en el acto de “comer” la carne y “beber” la sangre del maestro, un acto canibalesco evidente
Factura demoníaca, similar a la que practicaban muchas tribus guerreras que comían el corazón o el hígado de sus enemigos “para absorber su valor”.
Simplificando la cuestión, se trata de dos reyes diferentes, que sostienen arquetipos opuestos y de los descendientes de esos reyes, que portan su respectivo ADN. Los hijos de Jehová y los del Padre Bondadoso.
Claro que la actualización del software de nuestro ADN no será algo fácil de realizar, ni dependerá de una operación quirúrgica.
Sugiero que en la medida en que el individuo, por sí mismo y no por obra de agrupaciones o instituciones, logra elevar su estado de consciencia e independizarse del sistema, obtendrá un mayor nivel de memorias del pasado y capacidad para salir de la matrix al morir o si regresa, hacerlo bajo otras condiciones.
Es posible que esto pueda hacerse, también, en vida, si logramos deshacer la maraña de engaños con que somos bombardeados.

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