14.2.19

Seres inmortales forzados a vivir a oscuras dentro de un entorno hostil

REFLEXIÓN METAFÍSICA (2)                                               

El Mal más puro, Satán, el adversario... Tantas etiquetas tiene como personas existen. Todas ellas forman parte de esta representación de lo contrario, en este espacio de experimentación que llamas vida. La dualidad nace de la ilusión de separación, y hay quien se zambulle en ese océano de contrariedad.

Lo contrario y lo invertido, es la huella dactilar de ese mal, a poco que seas consciente del patrón, acaba siendo sencillo detectar cuando algo nace desde lo más profundo de ese oscuro océano de podredumbre, o es algo natural, en consonancia con la creación.

Su razón de existir es el de ofrecer una simple opción de elección, una experimentación fallida, es el error o pecado, necesario para entender el mecanismo de elegir la opción correcta.

Esto es lo que reza la espiritualidad más ortodoxa extendida en el planeta. No es cuestión de luchar contra ella, sino de entender que solo es una representación ilusoria de algo que nunca podrá ser, ni estar (no trasciende o evoluciona), pero esto es la teoría, a la practica la cosa cambia y esa sensación ilusoria se vuelve realidad, cuando el dolor y el sufrimiento nos desgarra profundamente, creando trauma.


Personalmente soy bastante crítico con estos argumentos tan desprendidos y aislados de la realidad. La teoría puede que tenga un sentido puramente metafísico, pero no debería aislarnos de ese mal que nos mantiene inertes y en un perpetuo día nublado.

La verdad es que cuando alguien elige el modo de servicio a sí mismo, y se zambulle en el egoísmo más puro, se convierte en un activo muy voraz. Un depredador de tal calibre no descansa y nunca tiene suficiente, su total y absoluta desconexión, no le permite sentir (empatía), ni le permite ver ningún límite y no parara, tampoco hay forma de hacerle entender su error.

A estas personas que se abandonan a las formas de vida y obra más abyectas, que nuestra mente pueda ni siquiera imaginar, que personifican y dan forma al mal más puro y oscuro, siempre se les da la oportunidad de elegir, de rectificar y de compensar. Pero su oscuridad interior es tan alta, que están completamente ciegos, y como ocurre siempre, cuando te alejas tanto de tu Ser, es fácil perderse y olvidarse para siempre en esa ilusión.

Aquí es donde toda la teoría espiritual falla, porque estas personas se alejan tanto que no hay modo de recuperarlos, y es donde todos claudican, y hasta el más elevado de los Seres, confirma que es mejor destruir que reformar. Lo que es un completo y rotundo fracaso, porque es ahora cuando hay que hacer limpieza, y eliminar definitivamente a todos aquellos que eligen el mal como única vía de escape.

El mal es crónico en este planeta, y desde hace demasiado tiempo, es un lastre denso y pesado para toda la comunidad. La compasión y el perdón humanos está siempre presente, para aquellos que no tuvieron elección, que nacieron en un entorno pútrido, y que no vieron margen de maniobra. Para aquellos que aún tienen algo de luz en sus corazones, solo tendrán a cambio todo lo que precisen para resarcir todo el daño causado.

La Tierra ha sido durante milenios el elefante en la sala del que nadie quería hablar, pero que al final se convirtió en un problema que afectaba a todos. El parque de atracciones del sufrimiento, ya no era el jardín de las delicias de la experimentación extrema, sino una metástasis que estaba condenando al universo entero.

El sufrimiento no forma parte de la experiencia “evolutiva” del espíritu, como se nos hizo creer, sufrir no aporta nada, es una elección vacía que lo único que logra es que esa conciencia se acomode al papel de víctima, y no quiera salir de esa burbuja, para superarlo y aprender de ello.

Se cierran a la posibilidad de hacer algo por sí mismos, y prefieren lo malo conocido, por lo tanto no progresan, no avanzan, no evolucionan, es más, aquellos que eligen sufrir, entran sin saber en el servicio a sí mismos, por lo que tenemos otro factor a tener en cuenta. Mas Seres negándose a sí mismos su propio libre albedrío, olvidando a los demás y el servicio de ayuda, desconectándose progresiva y lentamente de sus propias conciencias, y acomodándose a la oscuridad que les ofrece el confort de sentirse victimas de cualquier circunstancia que les sirva y les alimente.

Por lo tanto tenemos a quienes eligen el mal y se entregan totalmente, y tenemos a sus víctimas que se entregan a su papel, apagándose lentamente, negándose a elegir otra cosa que no sea su propio rol victimario.

La reencarnación no soluciono esto tampoco, si no que ayudo hacerlo crónico. Por mucho que borres la memoria a alguien hasta el punto de no tener ningún sentido de sí mismo, no le ayudas a empezar de cero y rectificar, el árbol torcido difícilmente se endereza, y lo normal es que “la cabra tire al monte”, por lo tanto volvemos a ver otro error estratégico, en cómo se ha decidido sobre cómo actuar sobre esta situación, que cada vez más parece un “de momento vale” improvisado y chapucero.

Recordemos que reencarnar es una elección personal e individual, no un sistema natural que responda a un orden universal, somos nosotros los que elegimos hacer el viaje y encarnar, no al revés. Por tanto la reencarnación casi industrial que hay aquí, incide en la causa/efecto del mal crónico que existe.

El estado de cuarentena impuesto sobre el planeta, fue otra de las decisiones poco acertadas (algo que fue aprovechado para cultivar un mar de bajas frecuencias), pero tampoco quiero explayarme en lo que se erró, el daño está hecho y ahora toca poner solución.

Hiroshima y Nagasaki fueron la constatación clara de que la historia es cíclica, y que lo errores del pasado estaban a punto de volver a cometerse uno tras otro de nuevo, poniendo en riesgo no solo a la especie y al planeta, sino todo el orden cósmico. No fue hasta este punto en el que nadie pareció darse cuenta de que había que remangarse y mancharse las manos.

La prueba irrefutable de que el adversario no forma parte del juego, ni de la experiencia de dualidad o de separación espiritual al encarnar, la prueba de que el espíritu no precisa, ni preciso nunca de esa parte oscura para encontrar el camino a casa, es que el mal en sí, no aporta nada, no crea conocimiento, ni es necesario para progresar, por tanto, todo el argumentario a su existencia no son más que excusas.

Basta de justificaciones difusas y excusas recurrentes, que se suelen dar cuando se ve el espectáculo desde la barrera, esta película puede hacerte reír y llorar, despertar curiosidad e interés, pero no es hasta que estas metido hasta el cuello en el fango, cuando te das cuenta que toda la teoría y sus dogmas, no son más que papel mojado, cuando la realidad es que la experiencia se centra en un plan de supervivencia constante.

Entra dentro de la experiencia encarnada la sensación de separación, e incluso la enfermedad y la privación física o sensorial, como parte de cierto nivel de dificultad, al que estar sometido como parte de ese “darse cuenta” al que hay que llegar para que la experiencia sea completa y satisfactoria, dentro de esos márgenes que marca el espíritu para reencontrarse a sí mismo, y la orquesta de situaciones que provoquen que esto se logre. Jamás entraran situaciones de sufrimiento crónico, genocidio, crimen, esclavitud, etc. Como algo necesario para la conciencia para aprender.

La experiencia se enriquece y crea conocimiento cuando la conciencia dormida, toma la vivencia en primera persona y suma a ella lo que siente y provoca sus elecciones en los demás también, creando el vínculo empático que es el resultado final de esa vivencia.

El por qué es claro y evidente, si la experiencia provoca que te desconectes del amor, de la conciencia y del propósito, o el motivo esencial por el que se inició la encarnación, en lo que a ti como individuo compete este “juego”, quiere decir que no se dan las condiciones que la conciencia precisa para recolectar conocimiento y permitir continuar con el orden cíclico natural.

Esto representa en sí, que el universo como Ser vivo, compuesto de diferentes capas de densidad de vida, encuentre en este punto la muerte por desconexión.

Todos nosotros Seres inmortales e infinitos en posibilidad, condenados a la desconexión del amor incondicional del creador, forzados a vivir a oscuras dentro de un entorno hostil, en el que aquellos que toman (eligen) el mal como vehículo, corren el riesgo de no volver jamás.

Perderse para siempre es un precio demasiado alto, para algo que en teoría es solo un juego en el que venimos a experimentar la separación. Habría que replantearse todos estos dogmas que a la práctica y una vez metido en harina, poco o ningún sentido tienen (al menos aquí en la Tierra).

Es inútil justificar la existencia del Mal, ni como una élite controla y explota a millones de conciencias, que crean un sistema industrializado de corrupción, falsedad, podredumbre y miseria.

¿Qué aporta esta situación a nuestra experiencia espiritual? Nada, de aquí saldrán conciencias excepcionales, maestras con conocimiento único, por supuesto, pero solo porque experimentaron una anomalía, y esto aportara lo suficiente como para que no se repita, no porque les haya enriquecido personalmente de ningún otro modo.

Es cierto que la puerta está siempre abierta y siempre se puede salir del bucle, pero parece que se demuestra que hay un punto de no retorno, en el que se es incapaz de ver lucidamente la derrota y se elige la huida hacia delante, hasta las últimas consecuencias. Por eso es tan larga la agonía y es tan difícil expulsar el mal.

Muchos son los Seres esperando que todo se resuelva, demasiadas familias, demasiados pueblos, demasiados Seres a uno y otro lado, hartos de esperar, cansados del juego, cansados de esta experiencia, poniendo un llanto desesperado como bandera de esta guerra, que nadie aun nos ha dicho que estamos librando y que afortunadamente estamos ganando.

Muchas semillas florecieron, muchos pequeños gestos que provocaron tsunamis en la conciencia colectiva, han ido provocando que lentamente la luz se asiente firmemente en este pequeño gran planeta.

Un final agónico a todas luces, pero un final seguro, y tras ello quedara mucho aun por hacer, mucho que lidiar y trascender, mucho que sanar y superar.

Todos los Seres que superen esto serán bibliotecas vivientes, auténticos elixires de sabiduría los cuales escribirán los registros maestros para millones de generaciones futuras.

Solo queda entender que lo que vemos como una rareza, un error o una anomalía, realmente lo son y la vida no es lo que estamos viviendo aquí ahora, empieza a crear un mundo mejor desde dentro, para limpiar lo de fuera y todo se dará…

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