11.3.19

Saben que no pueden conseguirlo aunque sí anularnos en la acción


UNA REFLEXIÓN                                                                                

Quisiera deciros algo sobre la verdad: Desde siglos se nos ha negado. Aún siendo imposible de esconderla del todo.

Por nuestra historia, y digo la nuestra, han aparecido distintos dementes e incapaces de soportar la fuerza y sutileza del mundo natural. Califico así al verdadero demente.

Pero ahí hay un aspecto a tener en cuenta: Como consecuencia de su debilidad ellos han tenido muy claro su mundo teórico y que convirtieron en su realidad y su verdad. Se sintieron a salvo y crearon el concepto de civilización. Instauraron , por ello, “la seguridad” e impusieron el terror a la muerte, que, hasta entonces, había sido en nosotros, una consecuencia de nacer y estar vivo para luego morir. Simple, llanamente y aceptado por nosotros.

Gozar de la vida para luego dejarla, y dejarla en manos de otros que nos sucedieran. Fue un bucle valiente, atrevido y natural. Y ahí no pasaba nada, ¡nada! Éramos humanos y punto.

Ni siquiera hacíamos el mundo, pues el mundo, con nosotros dentro, se hacía a sí mismo.


Las leyes naturales puestas ahí por la creación y un flujo perpetuo hacia la conciencia de sí de todo ser vivo, destinado a liberarse de sí mismo y una vez resuelta esa liberación dedicarse a la liberación de todo ser vivo.

Eso, para esos dementes, era el terror absoluto, implicaba su propia liberación a la que no podían acceder por su propia condición de seres amputados de conciencia humana.

Y ahí nació la guerra. Perpetua.

Y nació porque necesitaban imperiosamente amputar en nosotros esa conciencia humana que nunca, ellos, iban a tener.

Ellos sabían cuál era la fórmula idónea para suprimir esa conciencia humana que les aterraba, pues ellos creían que mediante la destrucción física y mental de nosotros iban a conseguirlo.

La verdad es que saben que no pueden conseguirlo, aunque sí pueden conseguir anularnos en la acción, y lo han conseguido.

Pero la conciencia humana es otro asunto. Siempre florecerá hasta entre el asfalto de las carreteras. No pueden.

No nos dejemos convencer por el derrotismo impuesto por ellos.

No pueden y lo saben.

Y no queda más que luchar desde la conciencia imperturbable de la presencia que subyace en nosotros. Esa está ahí en las formas y expresiones que queráis, pero está y estará siempre pues eso es, simplemente ASÍ.

Saben que esa es la verdad y saben que les hemos cazado. Pues esto, nosotros y el mundo somos imparables.

Al final de los finales: ¡Que les jodan!

Uno como vosotros.
Quién está detrás.


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