23.1.15

Más endeudamiento significa lisa y llanamente MÁS ESCLAVITUD.


¿POR QUÉ TODAS LAS NACIONES ESTÁN ENDEUDADAS?


La solución que te dará un economista a este aparentemente sencillo acertijo será: “Porque gastan más de lo que ingresan”. Ahora bien, uno se pregunta si todos los legisladores y funcionarios de cada uno de los departamentos de cada uno de los países del mundo son tan ineptos como para presupuestar siempre menos dinero de lo que al final se gastan (por cierto, ¿cómo es que se gastan más de lo que tienen?).
Seguro que la corrupción (que eleva el coste de los proyectos al incluir el soborno al político de turno) tendrá que ver con el endeudamiento generalizado pero no sólo. Hay algo más.

La solución para comprender el endeudamiento generalizado de todos los gobiernos ha de partir de quién genera el dinero: si tu negocio es embotellar zumo de naranja pero no eres productor del cítrico, obviamente, dependerás de aquellos que ponen el precio de la naranja. Consecuencia: siempre estarás en deuda con los recolectores. Lógico, ¿verdad?

Si el gobierno de un país tiene que comprar el dinero con el que va a acometer sus labores y servicios al banco central o privados, siempre estará en deuda con ellos; los sacerdotes que dirigen esas diferentes franquicias asociadas al Templo del Rey Salomón, conocidas popularmente como “bancos”. Sólo con el pago de los intereses de esa deuda ya se creará un déficit, que se irá acumulando año tras año, pero según se encarezca el precio del dinero, el presupuesto que cada departamento hace a 1 de enero irá perdiendo valor según vaya pasando el año y con ello, el endeudamiento.

Históricamente, cuando el dinero era “real” -es decir, “tanto oro, tanta plata”- la única manera de que una nación se endeudara era embarcarla en una guerra que, por definición, es un mecanismo generador de deuda porque nadie lo ha previsto ni se puede saber lo que durará y, además, se deja de producir (salvo armas). Por eso los banqueros crearon el mecanismo de los “ataques de bandera falsa” para que los pueblos se enfrentaran y así cayeran en sus redes, en el endeudamiento.

Esa fue la real razón por la cual los judíos fueron expulsados de casi todos los países de Europa a lo largo de la Edad Media: porque se habían quedado con todo a base de generar guerras.


Para financiar esas deudas, los Estados (que son la estructura externa que controlan las naciones, pero no son lo mismo) emiten una serie de mecanismos de deuda, conocidos como obligaciones, letras del Tesoro y bonos del Estado. Mediante esos documentos, el Estado se compromete a pagar unos intereses en base al dinero que “tú”, que compras esa deuda, le has prestado para pagarla. Salvo excepciones, son los banqueros privados los que compran esa deuda pública que ellos mismos han creado y después se la revenden a los ciudadanos de ese país o entidades bancarias de otros países, que a su vez especulan con esos títulos y sobre la viabilidad o no de que sean pagados.

Ahora la pregunta que todos nos deberíamos hacer (y que jamás le he escuchado a un economista explicar) es: ¿de dónde saldrá la riqueza para pagar los intereses de esa deuda que el estado ha contraído con los banqueros que al mismo tiempo son los que crean el dinero? La única respuesta posible son los impuestos. Impuestos al consumo e impuestos al trabajo.

Los intereses de la deuda contraída por el Estado (no la deuda en sí*) se pagarán mediante los sucesivos impuestos que se irán inventando bajo cualquier pretexto: Revisión de los coches (ITV), impuesto por escuchar música, impuesto por aparcar, impuestos de la vivienda, por herencias, por la instalación del gas, impuestos al petróleo, impuestos… Esos impuestos, a su vez, harán que ejercer cualquier profesión o montar un negocio sea cada vez más difícil, de manera que los pequeños comerciantes y autónomos se verán en la obligación de subir los precios; la primera consecuencia de los impuestos es que, primero, todos nos volvemos más pobres y, segundo, al entrar en cada uno de los ramos, las grandes empresas que eluden el pago de impuestos porque operan como bancos (véase LuxLeaks), todas las personas acaban teniendo que trabajar para ellas, para las grandes.

Eso fue lo que pasó, en definitiva, en el siglo XX, con la introducción del falsario impuesto sobre la renta y la delirante política izquierdista de que los impuestos son buenos para los trabajadores: acabamos obligados a trabajar para los que no pagan impuestos. (Por supuesto, si apoyan aquello que los esclaviza es porque son unos completos ignorantes de cómo se fabrica el dinero porque, evidentemente, el rabino Carlitos Marx no les iba a contar la verdad…).

Aludir a los impuestos para pagar las deudas como base del empobrecimiento de los seres humanos es una verdad incompleta; ¿qué representan en realidad los diferentes títulos de deuda emitidos por un país? La realidad es que es el trabajo de los Seres Humanos de un país: su riqueza, su patrimonio. Lo que se negocia en los parqués de la bolsa mundial son los seres humanos de cada uno de los países.

Así de fácil y así de rotundo. Nuestras vidas. Más endeudamiento significa lisa y llanamente MÁS ESCLAVITUD.

Obviamente, cuanto más endeudado, más acosado estarás por tus acreedores y tendrás que renunciar a más patrimonio: tus puertos, tu petróleo, tus carreteras, las empresas del Estado, los fondos de pensiones, la lotería…

Dado que el sistema está basado sobre la deuda (más endeudamiento familiar y empresarial para pagar el endeudamiento estatal ¡que por definición nunca se podrá terminar de pagar! a menos que nacionalices los bienes públicos robados), y que la deuda se crea a partir de los depósitos, es decir, la masa monetaria, ¿cuál será la única forma de evitar que el sistema no colapse?:

Generar más y más consumo, lo que hace que las empresas que cotizan en bolsa aumenten de valor y con ello, compren la deuda de los países y se acaben quedando con todos los recursos. Más consumo, implica más dinero en circulación y, consiguientemente y dado que el dinero que consumimos está en los bancos, más generación de dinero-deuda, que falsifica el dinero real y genera empobrecimiento porque tu dinero, el que tú te ganas cada día, está diluido en dinero irreal, falso, no apoyado en riqueza.

Así pues, el crecimiento económico (del consumo) lo que hace es auspiciar la esclavitud de los seres humanos y el robo de los países: por eso a partir de la segunda mitad del siglo XX las empresas se propusieron crear cosas que duraran poco, para apoyar esta espiral competitiva en la que, el que no sigue el ritmo, es expulsado de la partida. La ya famosa obsolescencia programada. Conociendo el error, se deduce la solución.

Si la emisión privada del dinero, los impuestos y la espiral de obsolescencia programada llevan a la ruina y el endeudamiento a los países, ¿cuál será la política económica y monetaria que haya que llevar?

- Impugnación de la deuda porque no se prestó algo que existiera antes del préstamo sino dinero-deuda creado ex profeso.

- Nacionalización de la emisión del dinero así como de todos los sectores indispensables o estructurales.

- La deuda que ya no tendremos (riqueza infinita) se empleará en la progresiva gratuidad de los elementos básicos de la vida, lo que hará que, automáticamente, la gente tenga que trabajar menos horas para vivir y, consecuentemente, se acabará con el paro de un plumazo.

- Fabricación de bienes destinados a durar, no a estropearse. Más ahorro para las familias porque compras un coche que te dura 50 años, y no cinco que te duran 10 cada uno.

- Cuando el dinero no decrece de valor sino que aumenta, y la riqueza se expande, llegará un momento en que, paradójicamente, las cosas cada vez valdrán menos.
Un ejemplo: en la vendimia o la recolección del tomate de algunos lugares del país, se hacen fiestas en las que se riega a la gente con vino o se tiran tomates. ¡Hay tanto, que no importa!

Al poco tiempo de que el dinero deje de crearse a partir de la deuda, ocurrirá lo mismo, que la gente dejará de darle importancia a su trabajo y lo intercambiará gratuitamente.
Puedo hablar del pasado porque he convivido o visitado comunidades indígenas en Senegal, Malí, Costa de Marfil, Venezuela y Guatemala. En todas ellas, economías en principio cerradas (solo rotas por el turista) casi todos los intercambios se producen dentro de la comunidad sin el dinero de por medio. Como en el ámbito familiar, vaya.

De donde se deduce que el dinero se inventó para los intercambios entre comunidades no familiares, ajenas. Porque no se fiaban de que les fueran a devolver el favor, vaya.
De ahí que el uso del dinero es síntoma de la desconfianza entre los seres humanos. En una familia no se prestan dinero con interés ni se hacen servicios a cambio de dinero (a menos que estén faltos de ello).

A más riqueza y seguridad de que nunca volverá la carestía, el dinero dejará progresivamente de tener valor y se dejará de usar. Porque ya no hará falta.
La vuelta al patrón-oro y la abolición del dinero-deuda es, por consiguiente, el comienzo de la abolición del dinero.

Conforme el Ser Humano se de cuenta de que es todo Uno, y que la carestía no volverá con un dinero real, dejará de usar el dinero.


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