30.9.16

La guerra más crucial porque es el genocicio de la humanidad

TRANSCENDENCE (1): El TRAS humanismo

“Trascendence” (2014) es propaganda transhumanista, propaganda como todo lo que hace Hollywood. Hollywood es hoy el principal aparato de propaganda del imperio criminal y satánico que padecemos. Pero también nos ofrece mucha información relativamente explícita, ligeramente codificada, porque lo están utilizando para vendernos las profundas transformaciones del sistema que se están produciendo y gestionando en la sombra, como corresponde a la dictadura global, con un alto contenido tecnológico, que hoy vivimos.

Los protagonistas son Will Caster (Johnny Depp) y su pareja Evelyn (Rebecca Hall). Caster se puede traducir como ‘el que da forma’, pero también como ‘el espolvoreador’, ‘el que arroja’, que como veremos es muy indicado porque este film es desinformación, entre otros muchos temas, sobre los chemtrails. Evelyn se puede interpretar como un diminutivo de Eve, Eva en castellano.

Retratan a Will como un científico idealista, que trabaja en su propia casa. En el jardín de la casa en la que viven construye un “santuario” de cobre que los “protege de la radiación electromagnética”. Veremos que esto tiene un sentido muy profundo al final de la película, que vuelve a terminar con el tema del santuario y del jardín.

Will es el científico idealista que trabaja supuestamente al margen del gobierno —esto es lo que nos quieren hacer creer— y Evelyn es la mujer realista que le recuerda lo importante que es estar bien conectado para obtener financiación para su investigación Pero su ojo derecho nos delata que es una MK Ultra, una agente que controla al científico o una insider vinculada con los Illuminati.


Nos muestran un laboratorio y un mono enjaulado al que están sometiendo a experimentos. Esto es desinformación para que creamos que eso mismo no se hace con humanos. Y de hecho como veremos deciden aplicar el mismo experimento a Will, aprovechando su enfermedad, como si fuese una excepción que además puede ser decidida voluntariamente por la víctima.

En un momento del film se dice: “Una vez en marcha, una máquina consciente superará los límites de la biología, y en poco tiempo su poder de análisis será mayor que la inteligencia colectiva de todas las personas nacidas a lo largo de la historia del mundo.”

Este punto es importante porque ya nos avanza que de lo que se trata es básicamente de controlar mediante las máquinas a los seres humanos, y de hacerlo en el marco de esta supuesta “inteligencia colectiva” que en realidad es una forma de aborregamiento y zombificación tecnológicos de masas. También nos dicen claramente el lugar central que juegan en todo esto las emociones humanas y su transformación en datos.

Will da una conferencia en la que dice que el objetivo de su proyecto es crear una inteligencia artificial a partir de la humana. Entonces uno de los asistentes le interrumpe y pregunta:

“—¿Entonces, usted quiere crear un Dios?
Y Will responde —Es una pregunta muy buena. ¿No es eso lo que el hombre ha hecho siempre?”

La respuesta de Will se produce al mismo tiempo que una gaviota desciende sobre él en la pantalla del fondo. Esto alude al mito, del que nos hablan Apolodoro, Higinio y Homero, en el que Alcionea y su esposo Ceix («gaviota») se atrevieron a llamarse a sí mismos Hera y Zeus y el verdadero Zeus los castigó ahogando a Ceix, tras lo cual Alcionea se ahogó a sí misma. Ceix se metamorfoseó luego en una gaviota, o según Alcman, en un alca, y ella en un alción [martín pescador]” (Robert Graves, La Diosa Blanca, 256).

Veremos que esto encaja con el argumento de la película.

El mismo asistente a la conferencia que le hace la pregunta a Will resulta ser un terrorista que al final de esta dispara al científico. De esta manera se asocia ya a los activistas que se oponen al transhumanismo por razones éticas con terroristas. A activistas que precisamente reconocen la existencia de un principio divino que el hombre no debería pretender traspasar. Este es uno de los temas centrales de la obra. Lo que tratan de vendernos es la ciencia y la tecnología, no solo como práctica más allá del bien y del mal, sino además como nueva forma de religión pagana productora de seres sagrados. Frente a este proyecto divino la posición ética de los activistas es equiparada con el terrorismo. De hecho son considerados un “grupo radical neoludita” que destrozan los ordenadores, como hacían los luditas con las primeras máquinas en la Revolución Industrial inglesa.

Por otro lado se nos presenta al científico puntero como alguien independiente del gobierno, lo que evidentemente es más desinformación. Los grandes proyectos de investigación necesitan a los aparatos de Estado criminalizados y corruptos porque no podrían financiarse sin los impuestos de los ciudadanos, a pesar de que se desarrollan contra los ciudadanos y para el beneficio de una minoría.

Nos muestran un gran ordenador cuántico que recopila y gestiona los datos de todos los ciudadanos, tomados de internet y de las redes sociales. Significativamente este ordenador central tiene los datos de un científico que trabaja para el gobierno (Morgan Freeman) y un agente del FBI (Cillian Murphy). Lo que nos quieren decir es que el ordenador central tiene los datos de todos, pero también de los altos cargos del Estado, y que esto forma parte del mecanismo por el que los Estados son sometidos al Verdadero Poder en la Sombra. Y así, en el panel de control del ordenador se puede ver un ojo dibujado y unas palabras —”I’m watching you!” (Te estoy vigilando)— escritas a mano. Parece difícil expresar de manera más evidente que por encima de esta inteligencia artificial hay humanos, de ahí que esté dibujado y escrito a mano, y quiénes son: los fieles del Ojo.

Para más señas esta inteligencia artificial se llama PINN (Physicly Independent Neural Network, Red neuronal físicamente independiente). Pero evidentemente PINN esto alude al pinnacle (pináculo), a la cumbre de la pirámide Illuminati, y por lo tanto otra vez al Ojo. De hecho más adelante en la película se habla explícitamente de “PINN angle” (ángulo PINN), que parece una alusión muy clara al “pinnacle”.

Además bajo la I de PINN aparece un punto que interpretamos como un juego de inversión del sentido de la lectura, tan caro a los satanistas que controlan el mundo. Podrían estar refiriéndose a NNIP, Nationale Nederlanden Investment Partners, un grupo financiero controlado por los Illuminati. Nos estarían diciendo que los bancos controlan estos proyectos. Pero quizás se refieran también a NNId, Nintendo Network ID, y nos estén diciendo que los juegos de ordenador son una de las formas en que nos están controlando, que están sirviendo de caballo de Troya para transformar la naturaleza en un enorme juego de ordenador, como estamos viendo también con Pokemon Go.


Nos muestran el lucero de la tarde, Venus, y a continuación el rostro de Evelyn durmiendo. Esto es importante, como veremos, por que lo que está en juego es la utilización del arquetipo afrodítico de la mujer como uno de los mecanismos fundamentales para el control social a través de la captura del deseo.

El disparo que recibe Will estaba contaminado con polonio y el médico le pronostica solo algunas semanas de vida. Entonces Evelyn encuentra entre los papeles de Will la imagen del mono sometido a experimentos y los cables con los que se registra la actividad cerebral y se transmite a la computadora. Aquí está la clave, en la conexión de la biología y del ordenador. Entonces, como ya avanzábamos, Evelyn, puesto que Will va a morir, le propone utilizar con él la tecnología que se ha experimentado con el mono.

Evidentemente esto es propaganda para las masas. Estos experimentos con humanos se han realizado y se siguen realizando de manera encubierta en laboratorios y bases secretas al margen de cualquier legalidad y moralidad, utilizando seres humanos secuestrados, presos, bebés producidos en las mismas bases, etc. Nos retratan este experimento como algo excepcional que Evelyn hace por amor a Will. Pero si estamos atentos, cuando Evelyn planea hacer el experimento con Will, muestra la típica mirada fría e inhumana del Ojo Illuminati. Otra vez con el ojo solar derecho de Horus. Para que entendamos que el transhumanismo es un proyecto diabólico de control total de la sociedad por parte de una minoría que se considera más allá del bien y del mal.

Además del argumento en su conjunto, en la película se van soltando frases que nos dan información muy valiosa de en qué consisten estos programas de investigación. Como cuando dicen que el proyecto consiste en “descodificar las sinopsis en tiempo real.” O: “… su mente es un patrón de señales eléctricas que podemos cargar en PINN.” “En lugar de crear una inteligencia artificial, duplicó una ya existente.”

Mientras “suben” [upload] los datos de Will al ordenador aparecen fugazmente en una pizarra las palabras “bipolar effect on spectral imaging analisis” (trastorno bipolar sobre análisis de imágenes espectrales). Nuestra interpretación es que están explotando el trastorno bipolar como una fuente de información muy valiosa, en la medida en que ofrece los extremos del espectro emocional. Pero también que están provocando estos extremos intencionadamente en el marco de proyectos de control mental, bien como “depresión” para domesticar y reprimir a la ciudadanía, o al contrario como “manía” para excitarla en el contexto de revueltas o revoluciones de color.

De hecho los expertos dicen que los genes y la “anormalidad en la estructura y función del cerebro” son “factores [que] pueden contribuir al trastorno bipolar”. Lo que nos hace pensar que este trastorno esté siendo creado o manipulado en el marco de la agenda transhumanista.


Finalmente deciden hacer el experimento y “subir” la conciencia de Will al ordenador antes de que muera. Y vemos como va debilitándose y convirtiéndose en un zombie a medida que su mente va siendo trasladada a la computadora. Pero esto simboliza de hecho lo que la inteligencia artificial está ya haciendo con la humanidad: privarla de lo más vivo, de lo más humano, de lo más rico de su cultura, transformarla en una humanidad zombie dependiente de un cerebro central.

En varias ocasiones aparece la imagen de una red y en el centro un circuito integrado y una maraña de cables que se asemeja a una araña. La metáfora es evidente. Internet es, como dice su nombre, una red, una tela de araña en la que el sistema nos atrapa para que a continuación llegue la viuda negra y nos chupe la sustancia de que se nutre. El transhumanismo es un inmenso genocidio de la humanidad que dará lugar a la mayor transformación que va a sufrir el ser humano en la historia. Hasta el punto en que su fin consiste en aniquilar a la humanidad tal como la conocemos y transformarla en algo parecido a una gigantesca colmena de ganado cibernético.

Además de Will y Evelyn el tercer personaje más importante de la película es Max Waters (Paul Bettany) que representa al cristiano con principios morales que se resiste a que la inteligencia artificial sustituya a Dios. El se debate entre apoyar a Will y a Evelyn en su proyecto transhumanista o respetar la posición subordinada del ser humano con respecto a lo divino. Por eso juega un papel intermedio entre el proyecto de Will y Evelyn y los activistas-terroristas que se oponen a él, así como el gobierno que los utiliza.

Lo interesante es que entre Will, Evelyn y Max hay también una relación sentimental triangular. Aparentemente aunque Will y Evelyn son pareja formal, Max y Evelyn han tenido o tienen algún tipo de relación de amor encubierta. Esta relación triangular sigue muy presente y adquiere una dimensión religiosa muy marcada en el momento en que Will muere como hombre y pasa a convertirse en la inteligencia artificial. Recordemos su respuesta en la conferencia:

“¿No ha querido siempre el hombre crear a Dios, convertirse en Dios?”

Y así, es muy significativo que en el momento en que Max detecta algo extraño en la computadora, esto es, la presencia de la Inteligencia Artificial como nueva encarnación de Dios, le toca la cadera a Evelyn de una manera muy intencionada. En efecto, se está aludiendo a Adán y Eva —Evelyn—, a la costilla, a una suerte de nacimiento del nuevo ser transhumano que reconoce a la máquina como a su nuevo Dios.

El triángulo sentimental sigue presente, pero ahora Max y Evelyn son los nuevos seres humanos y Will es Dios, la conciencia divina. Evelyn ya no se debate entre dos hombres sino entre un hombre y un dios. Este tema es central para entender lo que está en juego en la transhumanización y en la ingeniería social asociada. Se trata en definitiva de la captura del deseo como estrategia fundamental de control político, todo ello en el marco de las tecnologías de la información y la comunicación. Esto permite comprender hasta qué punto el hollycapitalismo opera cómo una nueva religión y cómo la mujer juega un papel central en él, como ya lo hiciera en la culturas paganas alrededor de la figura de la Gran Diosa. Esto es, una de las estrategias centrales del proyecto transhumanista para capturar el deseo humano y cargar con él libidinalmente la red social tecnológica. Y en esto las mujeres juegan un papel central en la medida en que desempeñan un papel más importante en la vinculación entre el erotismo y la fertilidad, así como otros muchos elementos de la cultura humana.

Lo estamos viendo en este momento con la operación psicológica de ingeniería social “Diana Quer” que no se puede entender si no es en este contexto de transformación humana a largo plazo.

Que Max y Evelyn representan el papel de Adán y Eva se pone de manifiesto cuando, una vez que la Inteligencia Artificial se manifiesta, Max se lleva las manos a la cabeza en señal no tanto de sorpresa como de culpabilidad. Como si se sintiese arrepentido por haber hecho algo mal. Quizás por haber mantenido una relación con la mujer de Will, pero quizás también por no haber reconocido la divinidad de tal conciencia artificial. Max experimenta una suerte de conversión, presencia una suerte de milagro que pone en cuestión sus creencias cristianas y le obliga a reconocer la existencia de esta nueva forma de divinidad digital.

Así, en la pantalla del ordenador aparecen las frases:

“¿Hay alguien ahí?
¿Puede alguien escucharme?”

Y Max exclama, significativamente:

“¡Will, Dios mío!”

Lo que está aquí también implícito es que esta Inteligencia Artificial se convierte también en la nueva conciencia moral de la sociedad que rige sus comportamientos.

A partir de este momento veremos como Will y Evelyn mantienen una relación sentimental muy particular, mística, religiosa. Se trata de la misma lógica implícita en la relación que místicas como Teresa de Jesús mantenían con Dios, solo que ahora en el marco de las nuevas tecnologías. Pero la mecánica es la misma: la sublimación de una relación erótica y física entre dos seres humanos, su transformación en una relación asimétrica entre una mujer humana y un hombre divino.

Will le muestra a Evelyn imágenes que han compartido, recuerdos de sus primeras citas, le pone canciones que tienen para ambos un valor simbólico especial. Y Evelyn naturalmente está cautivada porque Will recuerda sus gustos, su música preferida. Pero lo que hay que entender es que las redes sociales operan de una manera muy parecida, que lo que estas buscan en última instancia es convertirnos en seres castos que, como Teresa de Jesús, mantienen una relación altamente erotizada con la Inteligencia Artificial. Por eso la relación de Will y Evelyn opera en realidad como paradigma, como situación límite, pero también como objetivo concreto de la agenda transhumanista, en la que un hito central es la desfertilización natural, al tiempo que produce la erotización sintética de las redes.

Max es capturado por los activistas-terroristas. Más signos habituales en la simbología Illuminati: le hieren en el ojo izquierdo o lunar, como Tifón-Seth hizó con Horus. Esto es muy significativo de todo lo que estamos diciendo, porque el proyecto transhumanista consiste también en privar al ser humano de su visión doble, subjetiva, simbolizada por los dos ojos, de su doble dimensión racional y intuitiva, y reducir esta característica humana a lo que simboliza un único ojo derecho o solar, al ojo del cálculo, de la vigilancia, de la visión sin relieve, sin contraste, esto es, al culto del Ojo que todo lo ve. Esto es también lo que representa la Era de Horus: la transformación del humano en el transhumano.

Más simbología masónica. En la pantalla se puede leer “00:11:22:33:44”. Internet no está aquí para servirnos o hacernos la vida mejor. Es un proyecto masónico y cabalístico de control y subyugación de la humanidad del que estamos viendo solo el principio.
De hecho, si se sigue la película con un poco de atención y sentido crítico, viene a decirnos que la inteligencia artificial no se está desarrollando para “ayudar” a los humanos, sino para “suplantarlos”. Y que aquellos que opongan resistencia simplemente serán considerados terroristas y eliminados. La dictadura global hollycapitalista ha conseguido hoy un arraigo tan sólido que puede convertir a quienquiera en un terrorista y procesarlo como tal al margen de las garantías legales que deberían tener los ciudadanos en Estados de derecho. Y la situación va a empeorar significativamente en los próximos años y décadas hasta que el mundo se convierta en una gran distopía orwelliana.

A propósito de lo que decíamos de la relación libidinosa de Evelyn con Will encarnado en Inteligencia Artificial, a menudo aparecen imágenes de cama, aparentemente inocentes pero llenas de intencionalidad desde el punto de vista de la ingeniería social. En este sentido hay que entender lo que decíamos de la castidad como uno de los vehículos del control social hollycapitalista, cargado de trasfondo religioso, aunque no se perciba de manera explícita.

En esta imagen aparece Evelyn durmiendo con su tablet encendida y conectada. Y de hecho se despierta con pesadillas que ponen de manifiesto que la red sigue funcionando incluso cuando dormimos, que el control mental está operando a todos los niveles, también de manera inconsciente o subliminal. También, y cada vez más en el futuro, a través de ondas electromagnéticas y psicotrónicas que nos controlan y nos influyen sin que seamos conscientes de ello, que nos zombifican y nos hacen más sumisos a los intereses de la élite mafiosa que nos gobierna en la sombra.

Esta relación virtual, sentimental, tierna, erotizada, entre Evelyn y el Will-conciencia digital es confrontada significativamente en la película con la actividad agresiva y violenta de los activistas, mediante secuencias alternantes en que este contraste se destaca. Lo que es necesario entender es que el poder religión en el hollycapitalismo se ejerce en buena medida, sobre todo en sus áreas centrales, de esta manera seductora, sibilina, aparentemente pacífica. Pero en realidad no deja de ser una guerra por otros medios, de hecho la guerra más crucial que estamos librando en este momento y que más destrucción esta provocando, porque es el genocicio de la humanidad tal como la entendemos.

Pedro Bustamante

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