LA VERDADERA PRUEBA COMIENZA AHORA
Muy pronto, llegaremos a un punto en el que será casi imposible distinguir lo que es real de lo que no lo es en Internet. No solo fotos o vídeos, sino historias completas, voces, «pruebas» e incluso personas. Cualquier cosa que aparezca en una pantalla puede fabricarse de forma convincente.Y cuanto más pienso en ello, más obvio me parece por qué todo tuvo que cambiar antes de llegar a este punto. Por qué tantos se despertaron sobresaltados en los últimos años, por qué se derrumbó la confianza y se rompió el hechizo.
Porque si este nivel de IA hubiera llegado mientras aún
estábamos completamente dormidos, aun externalizando nuestro pensamiento, aun
creyendo que si algo parecía oficial o se repetía lo suficiente debía ser
cierto, habríamos quedado completamente atrapados. No habría habido
salida.
Lo que ha cambiado no es la tecnología, somos
nosotros.
Ya no creemos solo porque nos lo digan. Ahora cuestionamos
instintivamente. Nos damos cuenta cuando algo no encaja, cuando no tiene
sentido, aunque no podamos articular inmediatamente por qué. Y hemos aprendido
que casi todo lo que creíamos que era cierto era en realidad una mentira.
Así que ahora estamos mejor preparados para una época en la
que no podremos confiar en las «pruebas» en el sentido tradicional, ni en los
«expertos», ni en los «hechos» percibidos, ¡ni siquiera podremos confiar en
nuestros propios ojos! Así que algo más tendrá que guiarnos.
El Despertar fue la preparación, una especie de período de
entrenamiento antes de que el mundo se volviera completamente sintético.
Un tiempo para reavivar nuestra brújula interior, nuestras
capacidades de discernimiento, nuestra intuición y nuestro «saber» innato antes
de que las cosas se volvieran tan borrosas que nunca hubiéramos podido escapar
de la ilusión.
La verdadera división no es política ni ideológica, es
interna.
Algunas personas se aferrarán más que nunca a la ilusión.
Exigirán certezas a pantallas, etiquetas y sistemas que ya no pueden dárselas,
y se sentirán cada vez más enfadadas y desorientadas cuando esas certezas sigan
desmoronándose.
Mientras que nosotros, por otro lado, hace mucho tiempo que
dejamos de buscar en el exterior el permiso para saber qué es real. En cambio,
nos detenemos y sentimos y percibimos cuando algo no está bien, incluso sin
pruebas. No porque seamos especiales, sino porque nos hemos visto obligados a
aprender a escuchar algo más profundo.
Nos ha llevado años llegar hasta aquí. Años de desaprender y
volver a aprender, de investigar y cuestionar. Años de ira, indignación, dolor
y frustración. Años de rechazo, de perder amigos, de que nos tacharan de locos,
de sentirnos incómodos y de perder la confianza en casi todo… excepto en
nosotros mismos. Y ese era el objetivo de todo ello: recuperar y reconstruir
nuestra capacidad para navegar por la vida con nuestra brújula interior como
única guía.
No fue un entrenamiento fácil, pero era necesario. Y ahora,
más que nunca, nuestro entrenamiento va a ponerse a prueba.

No hay comentarios:
Publicar un comentario