© ABRAMOS UNA GRIETA EN EL SISTEMA
Dejemos de distraernos con las consecuencias y vayamos a las
causas.
Digamos NO a todo lo que nos perjudique y quieran
imponernos.
Descartemos tenernos que 'comer con patatas' todo lo que nos
apliquen a la fuerza 'por nuestro bien' Para todo lo que nos pueda afectar
deben pedirnos el consentimiento.
Se trata de meterse por todas las rendijas del Sistema y concentrar ahí nuestra energía disconforme para ir abriendo un gran boquete hasta desactivar el propio Sistema.
Un Sistema que parece muy fuerte e inabordable pero como
todas las cosas tiene su ‘talón de Aquiles’ -sus puntos débiles- que son la
desobediencia, la negativa a creer y seguir su narrativa, la retirada de nuestro
respeto a sus normas y a su ‘autoridad’.
Deberemos hacerlo individualmente, asumiendo sus costes y
tal como vaya aumentando el número de insumisos iremos haciendo agujero en el
Sistema.
Debemos estar dispuestos a todo para conseguirlo. Ninguna
amenaza debe hacernos tambalear. Es o ellos o nosotros.
Así que ya sabemos dónde dirigir nuestra fuerza: no al
enfrentamiento, sino a la propia afirmación. Debemos lograr que nos tengan en
cuenta, que nos respeten.
Para conseguirlo es necesario que nos respetemos primero a
nosotros mismos rechazando todo aquello que no sea favorable para nuestra vida.
No nos entretengamos con reclamaciones sobre aspectos
externos y vayamos al fondo de la cuestión, poniendo en entredicho su derecho a
decidir sobre nosotros.
No esperemos a ser 'muchos' para actuar con firmeza. Quien
nos quiera acompañar ya lo hará, pero los riesgos siempre serán individuales
sin descartar que se puedan pensar acciones colectivas con estrategias de
protección personal.
Pero tengamos presente que la oposición más virulenta será
de parte de personas de nuestro entorno que no tienen la misma visión o no son
suficientemente conscientes de la situación (o tienen miedo).
Así que tendremos dos frentes: la autoridad y mucha parte de
la vecindad. Contemos con ello.
La pregunta urgente es: ¿seremos capaces de hacer frente a
cualquier nueva agresión a nuestra salud o a nuestros derechos básicos o nos
volveremos a amedrentar plegándonos a mandatos intolerables?
¿Renunciaremos a nuestra forma de vivir, la que nos quieren
alterar de forma definitiva?
¿Tan poco apreciamos nuestra vida que no haremos ningún
esfuerzo para hacerla prevalecer enfrentándonos a los psicópatas diabólicos que
se creen los dueños del mundo?
¿Tanto nos cuesta desobedecer todo lo que nos quieran ir
imponiendo sólo para perjudicarnos?
¿No hemos perdido aún suficientes prerrogativas y derechos
humanos para no sublevarnos?
Cuando todos los acontecimientos que nos afectan son
pensados y provocados por espíritus desalmados, no podemos quedarnos de brazos
cruzados sino que hay que defendernos.
Sin miedo, arriesgándolo todo, si queremos gozar de una vida
digna de vivir, regida por valores humanos y espirituales.
¿O es que preferimos ser 'muertos en vida', deambulando como
zombies por este mundo sin pena ni gloria?
Finalmente hemos de tener presente nuestra responsabilidad
por el gran don de la vida que se nos ha hecho y por eso no podemos encogernos
ante los que quieren aniquilarnos.
O así me lo parece
________________________________________________________________________
Joan Martí - elcamidelavida@gmail.com - 9 marzo
2026

No hay comentarios:
Publicar un comentario