18.3.14

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JUDÍOS CONTRA JUDÍOS. Psicoanalizando al pueblo hebreo

Si hay un día perfecto para declarar una guerra, o mejor aún recibir un ataque -falsa bandera o no- y poder defenderse debidamente (la eterna estrategia sionista) es la fiesta judía del Purim, que se celebra el 16 de marzo de 2014. 

Purim es la celebración del milagro de la salvación del Pueblo Judío por su heroína Ester, de las pocas fiestas que transcurren con alegría en Israel , con comidas regalos y disfraces. 

Es el origen del antisemitismo y del destino del pueblo judío, quién a través de un enemigo ancestral y perpetuo, obtiene el permiso para defenderse y atacar "preventivamente".Esta es una clave para entender la verdadera esencia del conflicto entre Israel y Palestina. La otra clave es descubrir que no es un problema entre árabes y judíos sino que es un CONFLICTO DE JUDIOS CONTRA JUDIOS.


Purim, conmemoración de Ester
El Libro de la reina Ester es el único libro del Antiguo Testamento donde no se menciona, en ningún momento, el nombre de Dios. Esto ha sorprendido con frecuencia a muchos, los propios judíos no han sido capaces de encontrarle una explicación.
La historia ocurrió en Persia hace mas de 2.500 años, cuando a instancias del instigador Hamán se echó la suerte para determinar el día y el mes en que se exterminaría a todos los judíos del reino. Sin embargo llegada la fecha elegida para el exterminio  “cambió la suerte" –eso significa Purim- cuando Ester reveló su identidad judía a su esposo el rey, que la desconocía.

Al saber que su esposa era judía, el rey paró el exterminio previsto y decidió colgar a Hamán y promulgar un nuevo decreto por el que permitir a los judíos defenderse contra sus atacantes. Es decir, el rey instauró el derecho de los judios a atacar para defenderse sin tener que respetar leyes, naciones, organismos internacionales, etc.
Un derecho que los isrealitas ejercen con pasión.

La historia de Ester dice que el rey persa Asuero envió a buscar por todo su vasto reino a "las muchachas vírgenes más hermosas" para sustituir a su esposa. Fue elegida reina una joven muy bella, huérfana y de raza hebrea llamada Ester que, sin embargo, ocultó su origen hebreo hasta que llegó la hora de impedir la destrucción de su pueblo. Esther era una reina hebrea en el extranjero y allí fue enterrada, lo que ha provocado el hecho incómodo de que uno de los lugares más importantes para el judaísmo se encuentre precisamente en Irán, en la antiquísima ciudad de Hamadán, a unos 335 km al oeste de Teherán.
Dada la escalada de conflicto entre los dos países Esther,
 sus restos, se han convertido en rehenes. Irán ha desposeído de toda protección y catalogación el lugar y ha dicho que si Israel se atreve a tocar la Mezquita de Al-Aqsa o el Domo de La Roca -lugares santos musulmanes- ellos destruirán la tumba de Ester. 
El nombre Ester
 deriva del nombre bíblico de origen babilónico que significa estrella. Ester deriva de la diosa babilónica Ishtar, nieta de Enlil (Jehová). Su símbolo -la estrella de ocho puntas- adorna la cabeza de muchas vírgenes cristianas ya que Ishtar es la falsa diosa conocida en otras culturas como Inanna/Artemisa/Astarté/Diana/Gaia/Artemisa/Cibeles/Sekhmet/Isis/Venus etc. En la religión católica ha ocupado "el cargo" de la Virgen María que no tiene nada que ver con Maria, madre de Jesús), Una conexión inédita y sorprendente entre judaísmo y catolicismo.

Amalek, la clave del odio eterno

Hamán, el cortesano que maquinó para exterminar a los judíos es el "malo" de la historia y en Purim es tradición comer unos pasteles rellenos, conocidos como orejas de Hamán. En la lectura del libro de Ester en las sinagogas, los niños suenan matracas y los adultos golpean el suelo con sus pies cuando se pronuncia el nombre de Hamán. Cualquier similitud fonética con Hamas es pura casualidad...
La historia toma más sentido cuando averiguamos que Hamán era descendiente directo de Amalek, el arquetípico enemigo mortal del pueblo judío. Amalek y/o Hamán es el “inventor” del antisemitismo y a su vez  representa  la legitimación del pueblo judío  para su visceral necesidad de acabar con el pueblo palestino y viceversa.
Israel, en legitima defensa  “cambia la suerte” (Purim) y obtiene por gracia divina el permiso para aniquilar a sus enemigos. De víctima a aniquilador con justificante y salvoconducto… es normal que se celebre con tanta alegría un día tan útil como el de Purim para un país beligerante como Israel.
Para los judíos,  Amalék se encargó de  infundir en el corazón de sus descendientes  un odio implacable y mortal hacia el pueblo de Israel. Un odio infinito, sin motivo ni razón que justifica la obsesión por la desconfianza y la autodefensa del pueblo de Israel, siempre amenazado por su enemigo. El arquetipo de Amalek ha permanecido vivo a lo largo de la historia en forma de Hitler, Yaser  Arafat  o Ahmadinejad.  

Amalék fue el nieto de Esaú, hijo de Isaac y tataranieto de Abraham y es quien da nombre al pueblo de los Amalaquitas.  Se considera que los palestinos son Amalaquitas, lo que justifica la actitud soberbia y agresiva de los judíos para con ellos. Los amalaquitas atacaron ya a los judios cuando Moisés huía de Egipto y no sólo les odian ellos, sino también su dios, el falso dios Jehová que en realidad es Enlil el diosito sumerio anunnaki. Según la Biblia, Yahvé dijo que los amalaquitas “deben ser destruidos” y “borrados de la faz de la Tierra”.

Por otro lado,  el sionismo enfatiza y generaliza el antisemitismo y por tanto
 amplia su odio y su necesidad de autodefensa a todo aquel que no sea judío, a todos los llamados "gentiles". Así podemos comprender que en sus libros sagrados encontremos perlas como:
•"Los judíos siempre deben tratar de engañar a los cristianos" (Zohar 1, 160 a)
•"Un judío que mata a un cristiano no comete pecado, sino ofrece un sacrificio aceptable a Dios"(Abhdah Zarah 26 b)
•"Si un gentil golpea a un judío, a ese gentil se le debe matar" (Sanedrín 58 b)
•"¿Qué cosa es una prostituta? Toda mujer no judía" (Eben ha Ezer, 6, 8).
•"Todos los niños gentiles son animales" (Yebamoth 98 a).
•"Jehová creó al no judío en forma humana para que el judío no sea servido por bestias. (Midrasch Talpioth, 255 1, Warsaw 1.855).
Para quienes no lo sepan Yahvé  -castellanizado como Jehová-  es Enlil, el  gobernante Anunnaki   que se hizo pasar por "dios" reservándose de entre los suyos el papel estelar del bueno, de Yahvé/Zeus/Shiva etc Siempre en guerra con su adversario y hermanastro Enki, a quien le tocó un papel menos agradable pero de más poder si cabe: Lucifer, el Adversario -de Jehová- pues "El Creador" no tiene  adversarios, aunque sí muchos imitadores.

Por algo
 Jesús nunca se refirió a "dios" por su nombre sino por el de “el Dios de Abraham” para marcar diferencias.
El verdadero conflicto de Palestina: judíos contra  judíos
Real o arquetípico, Amalek nos permite entender que el conflicto perpetuo de Israel y Palestina NO es un conflicto entre árabes y judíos,  sino entre judíos y amalaquitas. 
Sabido es que Abraham tuvo dos hijos, uno con su mujer Sara llamado Issac y otro con la criada Agar (a peticion de su mujer que creía ser estéril) llamado Ismael.
 De Isaac surgiría el pueblo judío y de Ismael el pueblo Ismaelita o árabe. Por tanto árabes y judíos son hijos del mismo padre Abraham y por tanto hermanastros. Pero la historia da un giro sorprendente cuando descubrimos que judíos y amalaquitas (palestinos) son  hijos de un mismo padre -Isaac- y nietos de Abraham, es decir que son hermanastros también.
¡ Es decir el problema palestino es un conflicto entre hermanos... por partida doble ¡

Jacob, hijo de Isaac
Jacob era hijo de Isaac y hermano mellizo de Esaú.
Tras "ser elegido" por Yahvé, cambió de nombre
 para llamarse Israel y acabó siendo el fundador de la patria hebrea. La Biblia nos lo explica, como siempre,  de una excelente manera que no deja lugar a dudas:
Isaac se casó con Rebeca y tuvo a dos mellizos Jacob y Esaú, dos niños que ya se peleaban en las entrañas de Rebeca su madre: 
En Génesis 25:22-23 se le anuncia a Isaac y Rebeca que de sus dos hijos nacerían dos naciones:
 “Y los hijos se combatían dentro de ella;  Y fue á consultar á Jehová. Y respondióle Jehová: Dos gentes hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas: Y el será un pueblo más fuerte que el otro pueblo. Y el mayor servirá al menor”.

Esaú, hijo de Isaac
Esaú era el hermano mellizo de Jacob. 
Era el hermano más débil y en él podemos ver el origen del pueblo palestino.  
Los descendientes de Esaú fueron llamados "Edomita"s y el lugar donde habitaban tomó el nombre de "Edom", la Idumea romana que ocupaba toda la Transjordania. De
Edom surgieron los Amalaquitas y en la Edom moderna vivien en la actualidad los Palestinos.
Pero ¿ que marcó el destino de los dos hermanos ? 
Grandioso y vencedor para Israel y trágico y perdedor para Esaú... 
La respuesta está en
 el error fatal que Esaú cometió y que decantó irremediablemente la balanza a favor de su hermano. Esaú cometió el error de tomar por esposa a  Mahalat, quién a su vez habría cometido también el pecado de nacer fruto del Amor entre Ismael, el otro hijo "arabe" de Abraham y su esposa egipcia.

La super raza judía
La esposa de Esaú, Mahala,
 era hija de Ismael que pertenecía ya a un linaje completamente opuesto y adversario de su hermanastro Isaac. Juntar los dos linajes con ese matrimonio enfureció mucho a Yahvé pues sus planes peligraban. Yahvé, no el "Creador" sino el líder anunnaki estaba celoso de su hermanastro Enki que había creado una raza de humanos cruzada con su sangre (los hijos de Caín) y quiso hacer lo mismo. Creó una súper raza judía con la descendencia "artificial" entre Sara y Abraham. 

La Biblia lo insinúa, Sara tuvo a Issac por intervención directa de Yahvé a los 100 años, queda claro pues que fue una concepcion asistida. Pero Abraham lo estropeó todo porque se enamoró de Agar, la criada de su esposa e hija del faraón egipcio. Tuvo un hijo con ella, Ismael, antes incluso que Sara tuviera a Isaac. Ismael por tanto era el primogénito y debía de ser el heredero.

No fué así,
 Yahvé obligo a decidir a Abraham entre él y su hijo Ismael. Yahvé era su dios y su jefe, pero Ismael era su hijo fruto del Amor y de la Luz. Estamos en la dramática escena en que Abraham está a punto de sacrificar a su hijo simplemente porque Yahvé queria conocer su fidelidad. Sí, pero no fue por capricho, Yahvé le puso a prueba obligándole a una cruel elección. Una vez más la Biblia lo explica todo, sólo que hubo que cambiar a Ismael por Issac para no levantar sospechas...
Abraham se negó a matar a su hijo y le "regateó" por segunda vez a Yahvé/Enlil (ya lo había hecho en el episodio de Sodoma y Gomorra cuando Yahvé queria matarlos a todos los habitantes y Abraham le sacó matar sólo a diez)

Y pactaron que
 Ismael y su madre Agar debían de abandonar la tribu solos y alejarse para siempre. Así lo hicieron, Agar y su niñito en brazos se adentraron en el desierto y cuando estaban a punto de morir de sed apareció un ángel e hizó brotar agua de una roca y les dijo:
"Levántate, alza al muchacho y sostenlo con tu mano; porque yo haré de él una gran nación"Génesis 21:18

Efectivamente, de Ismael nació la nación árabe,
 la auténtica raza terrestre sin cruces niburianos, algo que han pagado con creces a lo largo de la historia. En recuerdo del calvario que pasó Agar en el desierto, en la peregrinacion a la Meca los fieles recorren un largo pasillo que acaba en una fuente. 
Claro está, después de la jugarreta de Abraham, a Yahvé solo le faltó que Esaú, de la linea de sangre "privilegiada" de la super raza judía se casara con una hija de Ismael y por Amor... ¿en que estabas pensando Esaú?
 
Y así fue como los palestinos quedaron condenados para siempre.
En conclusión, se mire por donde se mire, Isreal es un conflicto sin sentido. Judíos y Amalaquitas/Palestinos son hermanos mellizos  (hijos de Isaac y Rebeca) y judíos y árabes son hermanastros (hijos de Abraham&Sara y Abraham&Agar). Es decir estamos ante  un conflicto interno entre judíos y la solución se encuentra entre ellos y no fuera. La  guerra  árabe-israelí es una guerra fratricida completamente, judíos y judios en  lucha fratricida. Israel contra Israel.
Por eso es un conflicto sin solución. Una persona en conflicto consigo misma, enemiga de si misma, no podrá estar en paz con nadie. Y lo mismo ocurre con los pueblos y con los países.

Conflictos anunnaki versus conflictos humanos
La historia de la humanidad se puede escribir como una sangrienta sucesión de conflictos entre linajes, que son el reflejo de los conflictos entre linajes anunnaki. El cruce entre la raza perfecta judía, creada  por  Jehová para "heredar”  la Tierra, y la raza árabe  “inferior para ellos”  creada por "accidente de Luz" entre Abraham y la criada Agar, es el verdadero motivo de tanto odio. El nuevo linaje Ismaelita/Arabe desbarataba su misión como herederos del planeta, como “elegidos” por Yahvé para delegar su presencia en la tierra.
Una presencia que fue oficializada tiempo después, cuando Salomón edificó la morada de Dios en la Tierra, construyendo el grandioso"Templo de Salomón" en el monte Moria, en la actual explanada de las mezquitas de Jerusalén. Pero algo ocurrió con Salomón para que, al final, Yahvé se hartó de judíos y de humanos. Desde entonces los judíos se lamentan que su dios les haya abandonado dándose cabezazos con los únicos restos que quedan del Templo: la pared oeste o Muro de los Lamentos.

Aceptar la realidad
Aunque no lo quieran admitir, hace tiempo que los judíos han dejado de ser una raza elegida, excepto por ellos mismos. Nunca unos cabezazos contra una pared han estado tan justificados como los de los creyentes que se mueven compulsivamente contra el Muro de los Lamentos, llorando porque su dios Yahvé les ha abandonado.

Jerusalén fue considerada durante siglos el centro del mundo. La Luz volvió a intervenir allí, otra vez con un enviado especial,
 más especial que ningún otro, al que llamaron Mesías. Intervinieron también otros linajes anunnakis, creando la Orden del Temple y la del Hospital, que han perdurado hasta nuestros días.
Hoy, el pueblo judío lamenta su abandono a los pies de las escasas ruinas de un templo que fue precisamente motivo de su caída en desgracia definitiva,
 en el mismo lugar en que perdieron el favor de su "dios" Yhavé. A los pies de la Cúpula de la Roca, lugar sagrado para los Palestinos, sus hermanos mellizos, que podríamos decir son casi tan judios como ellos. 

Por cierto, a poco que los fieles pensaran un poco por sí mismos se darían cuenta en este Muro de los Lamentos que Yahvé era un farsante: ningún "dios" de amor abandona a sus hijos. Ningún padre abandona a su hijo, excepto si su corazón está ennegrecido por el betún de miles y miles de años de oscuridad.


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