¿QUÉ
ES VOLVER AL ORIGEN?
Son momentos difíciles, sobre
todo para los que han tomado consciencia de cómo son las cosas en
este mundo y deben enfrentar la realidad junto con la soledad por
haberse distanciado de los que han elegido no pensar o, simplemente,
ni se han planteado la posibilidad de la elección. Todo duele más y
nos cuesta insertarnos tanto social como laboralmente, las tareas se
nos vuelven monótonas y la falta de creatividad nos asfixia. A veces
hemos perdido, también, familia y empleo. Somos los
sobre-calificados, los rebeldes, los que buscamos el amor sin
posesión, los que necesitamos espacio y tiempo de soledad, hablamos
con el mar y los pájaros, necesitamos grandes masas de agua cerca,
porque en el agua esta Dios.
Somos los hombres y mujeres
buenos, los que hacemos lo correcto, no lo conveniente; los que
decimos la verdad y nos atrevemos a poner en duda la conducta del
Dios que adoran los hombres comunes. Tenemos un poco de orgullosos y
cierta tendencia a defender la dignidad por sobre todas las cosas.
Nos vemos inclinados a no apoderarnos de las cosas ni de las personas
y puede ser que, por eso, estemos casi siempre en pérdida.
Las personas comunes son, también,
gregarias y necesitan de la comunidad. Generalmente su relación con
la misma es demandante y se caracterizan por correr chismes. Se
relacionan concurriendo a la iglesia, las escuelas de sus hijos, los
clubs deportivos y las fiestas que se dan para estar relacionados
entre sí.
Lo que reciben en sus templos no
es sabiduría. De todas formas no sabrían qué hacer con ella. Pero
la iglesia, aliada incondicional del imperio, opera
como educadora de toda esa masa que espera le digan lo que debe hacer
con cada día de su vida.