LAS ESTELAS QUÍMICAS
¿Están relacionadas las estelas químicas, que esparcen
los aviones por el cielo, con el programa de investigación de aurora activa de
alta frecuencia (Haarp)?
En estos días de primavera, estamos asistiendo al espectáculo dantesco –al cual ya estamos acostumbrados- del rociado de nuestros cielos con inagotables estelas que cambian el color del cielo en el transcurso de unas horas.
Cualquier observador que haya mirado el cielo durante años, sabrá que esas estelas no son como las de antes que se disipaban en unos segundos, sino que no desaparecen, se expanden y dejan el cielo blanquecino.
La pregunta es: ¿esas estelas forman parte de algún experimento “científico”?
Harald Kautz (investigador científico aleman) dice que,
desde una perspectiva técnica y operativa, la respuesta al enunciado de este
artículo es un SÍ rotundo. Según Kautz, la relación entre los
aerosoles atmosféricos (chemtrails) y estaciones como HAARP (y sus “hermanas”
más modernas como EISCAT en Europa o las instalaciones en China) es la de
hardware y software: uno no funciona sin el otro.
Harald Kautz explica cómo funciona este vínculo fuera de la
narrativa oficial:
1. El cielo como una "placa de circuito"
HAARP es un transmisor de radiofrecuencia de alta
potencia que bombardea la ionosfera. Sin embargo, el aire limpio es un pésimo
conductor.
El vínculo
Para que las ondas de HAARP tengan un efecto físico
tangible en la atmósfera inferior (donde vivimos), necesitan un medio
conductor. Los aerosoles de bario, aluminio y grafeno rociados por aviones
actúan como un "puente".
La función
Estos metales convierten la atmósfera en un plasma que
puede ser manipulado. HAARP envía la energía y la estela de avión coloca el
material que recibe y canaliza esa energía. Fuente: Scientific American:
“Geoengineering and Atmosphere”.
2. La creación de "lentes" y
"espejos"
Cuando HAARP enfoca sus ondas en un área saturada con
estos aerosoles metálicos, se produce un fenómeno de calentamiento selectivo.
La mecánica
Al calentar estos metales suspendidos, el aire a su
alrededor se expande. Esto hace posible crear una "lente" de alta
presión o un "vacío" de baja presión a voluntad.
El uso real
Al mover estas masas de aire, pueden desviar la corriente
en chorro. Si mueves la corriente en chorro, mueves el clima de un continente
entero. Puedes empujar un frente de lluvia hacia un país aliado o condenar una
región enemiga a una sequía absoluta. Fuente: Fuerza Aérea de EEUU: “El clima
como un multiplicador de fuerzas”.
3. El radar de "sobre el horizonte" (OTH)
Las grandes distancias desde la Tierra impiden que los
radares normales vean más allá de unos pocos cientos de kilómetros.
El vínculo
HAARP rebota las ondas de la ionosfera para ver más
lejos, pero la señal suele ser débil. Al inyectar capas de partículas metálicas
usando aviones, crean una capa reflectante artificial a una altitud inferior.
El resultado
Esto permite la vigilancia total y la guía de armas a
miles de kilómetros de distancia con una precisión que el GPS (que es
vulnerable) no puede garantizar. El cielo se convierte en una pantalla de radar
activa 24 horas al día.
En definitiva, sin los metales en el aire HAARP sería sólo un experimento
científico; con ellos, es un
sistema de armas global capaz de controlar el clima, las comunicaciones y, potencialmente,
la biología de los seres vivos.
Si actualmente los militares disponen de tecnología
suficiente para hacer este tipo de cosas, ahora se entiende mejor la machacona
propaganda del “cambio climático antropogénico”. Porque entonces igual el clima
sí está cambiando por la acción del hombre; eso sí, manipulándolo mediante
tecnología y no por las emisiones de CO2 como nos quieren hacer
creer.
Bien es verdad que desde siempre hemos conocido sequías,
inundaciones y todo tipo de fenómenos meteorológicos adversos. Sin embargo, lo
que no habíamos visto, hasta ahora, es la frecuencia tan elevada con la que se
han producido este invierno.
En España, este invierno hemos estado prácticamente dos
meses sufriendo borrasca tras borrasca sin parar. Pero no una borrasca
cualquiera, sino una serie de borrascas seguidas, a cada cual más dañina, que
han devastado la Península Ibérica de norte a sur con inundaciones, árboles
arrancados de cuajo por el fuerte viento y ríos que han multiplicado varias
veces su caudal. Y así día tras día durante casi dos meses. He de decir, que
esta cantidad tan seguida de borrascas destructivas nadie las recuerda por
estos lares.
Y lo mismo ocurre con la calima. Desde hace unos años, en
España venimos sufriendo unos episodios de calima cada vez más frecuentes nunca
antes vistos.
La cuestión es si esta serie de fenómenos son producidos por
la propia naturaleza o provocados intencionadamente (o negligentemente) por
alguna tecnología capaz de mover la corriente en chorro.
Según la Organización Meteorológica Mundial, “una
corriente en chorro es una fuerte y estrecha corriente de aire concentrada a lo
largo de un eje casi horizontal en la alta troposfera o en la estratosfera,
caracterizada por una fuerte cizalladura vertical y horizontal del viento. Esta
corriente determina la trayectoria de tormentas y masas de aire
frío/cálido, siendo fundamental para el clima”.
Si lo que dice Harald Kautz es cierto, y los militares son
capaces de desviar la corriente en chorro, entonces no hay la menor duda de que
están capacitados para manipular el tiempo atmosférico. Por lo tanto, todos
esos fenómenos atmosféricos fuera de lo común, que cada vez se producen con más
frecuencia, bien podrían deberse a la manipulación del clima y no a la estúpida
idea de que es el CO2, causado por la actividad humana, el
culpable.
Y tú, ¿qué piensas?
https://pepeluengo2.blogspot.com/2026/04/estan-relacionadas-las-estelas-quimicas.html
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