© EL MILAGRO DEL AGUA
Un elemento imprescindible y misterioso. Sin él no podemos
vivir.
El agua nos sacia, nos limpia, nos relaja, nos refresca... y
nos constituye físicamente.
Cuando te lanzas a un espacio rebosante de agua, el agua
-como una madre solicita- te acoge, te abraza... El bienestar que proporciona
es inigualable. Solo su visión es ya terapéutica.
Una fuente, un río, una cascada, un lago. Allí donde mana su sonido es gratificante; donde está encalmada es una gran sensación de paz.













