¿Y SI EL UNIVERSO FUERA UN HOLOGRAMA?
EL MUNDO NO ES LO QUE PARECE, Y TÚ TAMPOCO
Todavía recuerdo cuando, siendo niña, corría por el museo de
ciencias y me detuve en seco. Allí estaba—un camaleón posado en una rama en
medio de la sala. Vaya, ¿cómo han conseguido meter un camaleón aquí? ¡Ni
siquiera está en una jaula!
Corrí para acercarme, abriéndome paso entre la multitud de
niños que lo rodeaban. Extendí la mano, ansiosa por sentir su piel escamosa,
pero me quedé sin aliento cuando mis dedos atravesaron al camaleón, sin
encontrar resistencia y tocando solo el espacio vacío. ¡Era un holograma! El
camaleón, tan convincentemente real, no era más que luz bailando en el espacio,
creando la ilusión perfecta de materialidad.
Un mundo de apariencias
Ese momento de asombro, al descubrir que algo tan
aparentemente sólido era completamente ilusorio, plantó una semilla de
curiosidad que más tarde floreció en mi búsqueda de la verdad. Años más tarde, me pregunté: ¿Y si viviéramos en un universo
holográfico?