EL ARGUMENTO DEL LINAJE
Antes de que existieran las naciones, existían los linajes. Antes de que existieran presidentes, primeros ministros y secretarios generales, existían dinastías que reclamaban el derecho a gobernar no porque el pueblo hubiera consentido, sino porque la sangre que corría por sus venas era diferente: más antigua, más pura, más cercana a la fuente misma del poder.
Todas las civilizaciones registradas han formulado esta pretensión de alguna
forma. Y en todos los casos, la pretensión se basa en el mismo fundamento:
nuestros ancestros vinieron de otro lugar, y ese origen nos otorga autoridad
sobre ustedes.
Ese es el argumento del linaje. Es la estrategia de poder más antigua de la historia de la humanidad.






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