DIGITALIZACIÓN FORZADA
CONTROL MASIVO, CAOS Y FILTRACIÓN DE DATOS
El discurso oficial sobre la transición digital promete eficiencia, modernidad y seguridad. Sin embargo, en la práctica, esta promesa parece más un eslogan desconectado de la realidad, o incluso una fachada que oculta graves y profundas deficiencias. Aun así, las decisiones políticas consisten en acelerar aún más la centralización de datos, interconectar sistemas y hacer indispensable la tecnología digital. En otras palabras, amplificar las posibles consecuencias de cada vulnerabilidad y ataque informático masivo.
Y tras las promesas declaradas, emerge una lógica más preocupante: un impulso motivado por objetivos políticos en lugar de realidades técnicas. Se hacen anuncios, se implementan despliegues y, luego, las soluciones siempre llegan demasiado tarde. Esta inversión de prioridades, donde la comunicación prima sobre la seguridad, alimenta una legítima pérdida de confianza. Porque la seguridad no puede ser una estrategia de marketing. Debe ser un requisito indispensable.




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