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20.3.26

Somos los creadores del futuro. Cosechamos lo que sembramos. Una verdad ineludible

UNA PANDEMIA DE MEDIOCRIDAD

Creo que muchos coincidirían en la observación de que la 'información', ya sea en WhatsApp, X, Facebook u otras redes sociales, se ha convertido en una forma de distracción tóxica de lo que antes se llamaba 'adquirir conocimiento'.

Nos estamos ahogando en un mar de hipérboles y mensajes rápidos. Una dosis de adrenalina para muchos: sus seguidores han desarrollado una relación inseparable con sus smartphones o dispositivos similares, además de una fascinación cada vez más absorbente por innovaciones como ChatGPT.

28.7.25

Tatuarse ya es una obligación social. El que no se tatúa queda fuera del grupo

TATUAJES                                                              

Cuando la estética se convierte en envenenamiento crónico.

Cuando uno se tatúa, no está decorando su cuerpo, está cargándolo de veneno. Y no en sentido metafórico. Literalmente. Porque las tintas de tatuaje están compuestas en gran medida por metales pesados, hidrocarburos aromáticos policíclicos y otras sustancias que, inyectadas bajo la piel, no permanecen ahí inmóviles como pigmentos de una cerámica, sino que migran lentamente, atraviesan el organismo, se acumulan en ganglios linfáticos, hígado, bazo, torrente sanguíneo, y se incorporan a procesos fisiológicos que en ningún caso estaban diseñados para gestionarlos. 

El cuerpo, al recibir estos materiales, no los reconoce como inocuos: activa su sistema inmunitario para tratar de eliminarlos, lo que provoca una inflamación persistente de bajo grado que lo mantiene en estado de alerta crónica. En otras palabras: el tatuado está envenenado, y lo estará mientras lleve esas tintas en el cuerpo. Cada segundo.