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28.1.26

Es la energía lúcida que se mantiene firme cuando todo alrededor parece derrumbarse

 LA PORRA O LA IRA                                

Ya no podemos hablar de la realidad sin que una porra nos parta la cabeza. Ya no podemos gritar nuestra ira sin que caiga sobre nosotros. Ya no podemos marchar, congregarnos, alzar una pancarta, alzar la voz, mirar hacia arriba, sin que una porra nos vuelva a poner en orden. Una orden sorda, una orden brutal, una orden que no responde, sino que golpea.

Hablar se convierte en un riesgo. El silencio, en una cuestión de supervivencia. La ira, mientras tanto, se convierte en un delito.

Hemos llegado a este punto absurdo y trágico en el que nos preguntamos si vale la pena seguir enfadados. No porque la ira sea injustificada, sino porque tiene un precio demasiado alto.

27.1.26

Son los corazones heridos los que siguen en pie cuando todo lo demás se derrumba

 ANESTESIA GENERAL                           

Llamamos locura a aquello que se desborda, a aquello que ya no cabe en las etiquetas de la razón cómoda. Pero quizá la única verdadera sinrazón nace precisamente ahí: cuando el corazón, ese músculo indisciplinado, empieza a pensar más rápido que la cabeza. Vivimos entonces con demasiada intensidad, con demasiada precisión, demasiado cerca de la realidad. Sufrimos más, sí, pero ese es el precio de la lucidez. El mundo prefiere mentes frías, ordenadas e impenetrables. 

Cualquiera que aún reaccione es tildado de loco. Cualquiera cuyo corazón no se ha puesto en espera para permitir que la maquinaria social funcione a la perfección. La locura hoy en día no es delirante: es rechazar la anestesia. Es sentir con demasiada intensidad en un mundo que valora la insensibilidad como una habilidad profesional.

26.2.25

Abramos los ojos a la realidad y organicémonos para lograr un cambio real

NO NECESITAS ELEGIR UN EQUIPO  

No tienes que elegir un equipo. No tienes que aliarte con los demócratas porque Trump sea malo.

No tienes que ponerte del lado de Trump porque los demócratas sean malos.

No hay que darle “crédito” a Trump por nada. No es necesario darle a Trump el beneficio de la duda.

No es necesario aceptar la idea de que Trump representa una nueva amenaza peligrosa que otros presidentes estadounidenses no plantearon.

24.8.23

Actúa con franqueza: Conviértete en un anuncio viviente de una forma de vida más feliz

CÓMO CONVERTIRSE EN UN IDIOTA INÚTIL         

El mejor consejo es el de quien sabe. Aquí tratamos sobre la inversión de la realidad y de cómo sobrevivir -y prosperar- en medio de la locura.

El punto más serio que voy a plantear es lo sencillo que es el método para recuperar el mundo de los malvados, los depravados y los dementes.

Ese método es el Gran Rechazo, o cómo decir simplemente NO. Es hora de negarse a repetir los conjuros mágicos que han hechizado al mundo con el mal. Esto puede parecer trivial, pero estamos gobernados en su mayoría por una especie de brujería.

Estas cadenas están hechas de palabras y pueden y deben romperse.

20.8.22

Buscar soluciones sin dejar de relacionarnos con nuestros pares, que son muy pocos

EL ESTADO ES EL ENEMIGO             

NOS INOCULA EL ÓXIDO DE GRAFENO LETAL Y NOS LLEVA AL CEMENTERIO.

Aunque no lo parezca al principio, voy a hablar del genocidio vacunal. Pero rasgando antes algunas cortinas que disimulan su real propósito.

El Estado ¿es algo bueno o algo malo? La pregunta no es baladí. La respuesta lo cambia todo. Ésa es la diferencia de pensamiento entre un liberal y un anarquista. Ambos criticamos al Estado. Pero el uno lo cree necesario y el otro no. Ambos conocen los orígenes del Estado: el bandidaje y la imposición del diezmo por la violencia. Luego está el pensamiento socialista nacido de la Revolución Francesa que justifica cualquier desmán del Estado y no reconoce más que errores circunstanciales. «Vale, nos equivocamos, pero nuestra intención era buena». Y no, no hay socialismo bueno. El socialismo toma el poder por ciertas razones, ciertas justificaciones: El socialismo utiliza los derechos de los pobres a un mejor reparto de rentas.

La contradicción es que, si lo consigue, se queda sin justificación futura. De ahí que los socialistas, apenas alcanzan el poder, traicionan a sus electores y crean una clase social privilegiada que se codea con empresarios y nobleza (Boyer fue un ejemplo y su época, un paradigma que acabó con la huida del Director General de la Guardia Civil).