27.4.26

Cultivar los valores que nos hacen humanos y hemos ido arrinconando, es ineludible

© LA TECNOLOGÍA NOS DESACTIVA

Un síntoma del despertar de las personas que se está dando a raíz de la degeneración provocada por la tecnología es el golpe de timón que Suecia ha impulsado en la enseñanza y que supone dejar de lado los artefactos tecnológicos (teléfonos, tabletas, ordenadores) y retornar a los métodos analógicos (libros, papel y lapiz) una vez constatada la bajada acelerada en los aprendizajes de los estudiantes.

Las adicciones creadas con el uso de la tecnología han mermado el desarrollo de las propias facultades (leer, escribir, entender) lo que comporta -aparte de esta pérdida- la dependencia de herramientas ajenas a la propia vida y que se interponen en la comprensión, comunicación, expresión y creación humanas.

Ser conscientes de esta deriva es vital antes de que sea algo irreparable y más ahora que la IA se introduce en todos los campos de forma incontenible y, lo más grave, con el beneplácito y la satisfacción de gran parte de la sociedad.

Saber resistirse al hechizo que supone el uso de los artefactos tecnológicos y sus aplicaciones es el primer paso para reencontrar el buen camino en el que priven la dignidad y la soberanía humanas.

Aprender a hacer cosas por uno mismo sin acudir a ningún artefacto sería el segundo paso a dar para conseguir la verdadera autonomía en la vida.

Antes también se vivía sin tecnologías, porque todo es factible para la iniciativa y la capacidad humana. Hay un montón de cosas en la vida diaria que se pueden hacer de forma autónoma:

- Realizar cálculos mentales (sumar, restar, multiplicar...)
- Decidir un recorrido (viendo un mapa de carreteras)
- Comunicarse (enviar una carta, telefonear, visitar)
- Escribir (un libro, un diario, un poema)

De lo que se trata prioritariamente es de deshacernos del dominio de la tecnología sobre nosotros, que no quiere decir que no hagamos un uso adecuado, moderado.

En cualquier caso plantearse vivir a un ritmo más razonable puede ser la fórmula de recuperar, al menos, el gozo de vivir, al tener la opción de disfrutar de la belleza que nos rodea y del calor de las relaciones con las personas de nuestro entorno

La vida es comunicación. La tecnología es abstracción, aislamiento, enajenación.

Cultivar los valores que nos hacen humanos y que hemos ido arrinconando, es ineludible para evitar el descalabro definitivo de nuestra genuina forma de ser.

Plantearse una manera de vivir pausada, amable, atenta, comprometida, alegre, feliz es posible y del todo recomendable por el bien propio y de los que tenemos cerca.

Nada debe quitarnos el bienestar interior, la paz y la calma. Nada de lo que ocurra 'fuera' debe comportarnos la pérdida de estos pilares básicos.

O así me lo parece

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Joan Martí - elcamidelavida@gmail.com  - 27 abril 2026

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