9.6.26

No desestimar nuestras facultades. Sólo están apagadas por tanto tiempo de inacción

© CADA DÍA… UNA UTOPÍA                         

Para empezar, varios interrogantes...

¿Nos gusta vivir? ¿Tenemos suficientes estímulos para hacerlo?

Con tantas dificultades, ¿vivimos por obligación? ¿Qué alicientes echamos de menos?

¿La estructura social donde estamos metidos nos agobia, nos descorazona?

¿Qué cambiaríamos para encontrarnos más a gusto?

¿Hemos pensado en cómo quisiéramos que fuera nuestro entorno?

¿Creemos que la gente corriente no tenemos nada que decir, nada que hacer?

¿Qué es lo peor que nos podría pasar si dejáramos a un lado las normas que nos aniquilan?

Si sólo se vive una vez, ¿qué esperamos para hacerlo de forma placentera?

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Vamos paso a paso: UNA UTOPÍA CADA DÍA

Utopías pequeñas pero concretas, creativas, constructivas... con las que ir enderezando aspectos de nuestra vida.

La suma de pequeñas cosas nos facilitará conseguir de mayores y, sin apenas darnos cuenta, cambiaremos todo lo que ahora nos preocupa, nos produce frustración y en definitiva nos amarga la vida.

Llenarnos de paz, calma, serenidad y confianza nos permitirá disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y nos estimulará a salir de la trampa actual de impotencia, desencanto y enajenación.

Así podremos ver y conseguir nuevas formas de vivir más sencillas, más llenas y compartir con los que nos rodean todos los sentimientos y experiencias de una vida vivida con ganas, ilusión y agradecimiento.

El bienestar de un vivir equilibrado nos aportará una buena salud -física y mental- y nos abrirá el corazón a caminos satisfactorios para el profundo disfrute de esta experiencia extraordinaria que es la Vida...

Y esto nos preparará a su vez para la fase posterior de después de la muerte donde nuestra alma (o la conciencia) tiene un nuevo y amplio camino para seguir experimentando el gran misterio de la existencia.

Las cartas están en nuestra mano: No hay nada decidido ni determinado. El panorama engañoso que nos desactiva no es más que una pantalla que distorsiona la realidad.

Tenemos todo el poder necesario para emprender un sendero gozoso y exuberante que colme nuestros afanes y haga de la vida algo inestimable.

Sólo necesitamos creerlo y actuar en consecuencia. Por mucho que nos sintamos desanimados, dentro de nuestros corazones no tiene acceso nadie sólo nosotros mismos.

En este espacio interior tenemos una fuerza inmensa que nos proporcionará todo lo que necesitamos para cualquier reto que se nos plantee o nos propongamos.

No desestimemos nuestras facultades y capacidades. A pesar de tenerlas apagadas por tanto tiempo de inacción, allí están a nuestra disposición al acecho de ponerse manos a la obra.

O así me lo parece

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Joan Martí - elcamidelavida@gmail.com - 9 junio 2026

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