DEL DESEO DE ESCRIBIR A LA NECESIDAD DE LEER
Escribir y leer hoy ya no son meros placeres, sino actos de supervivencia. En un mundo donde las pantallas devoran la atención y disuelven el pensamiento, escribir sigue siendo uno de los últimos refugios de la realidad, y leer, uno de los últimos gestos capaces de despertar una mente dormida.Si aún escribimos, es para preservar lo que se pierde. Si aún leemos,
es para preservarnos a nosotros mismos. Porque un pueblo que deja de leer se
olvida de sí mismo, y un pueblo que se olvida de sí mismo permite que otros
escriban su historia.
Escribir hoy es casi un sacrilegio, habiéndose convertido en un acto de resistencia desarmada contra la hipnosis colectiva, un repentino estallido de lucidez en un mundo donde las pupilas, dilatadas por las pantallas, son alimentadas a la fuerza con imágenes como gansos digitales.
