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26.2.26

No esperéis nada pues no saben sembrar ni cosechar, solo especular con la cosecha

LAS ÉLITES AISLADAS                          

Cómo el pueblo llano aprendió a mirar al horizonte sin ellas

Ya lo decían los viejos del lugar: que el que se sube muy arriba, o se vuelve pájaro o se olvida de la tierra. Las élites de ahora, que no son de sangre ni de blasón, sino de despacho y de pantalla, han hecho isla. Se encerraron en sus torres de cristal, y desde allí miran al común de los mortales como si fuésemos hormigas en un camino de carros, algo que estorba o, a lo sumo, una curiosidad entomológica.

Desprecian, sí. No con el gesto altivo del hidalgo pobre, sino con la indiferencia del técnico que sabe que la pieza sobra. Y el pueblo, ay, el pueblo, que espera limosna de quien le niega el pan, se empeña en pedir justicia a quien dicta la injusticia.

31.8.23

La gran pregunta para hacer: ¿Quién es el verdadero responsable de esta gran movida?

© LA VIDA… ¿UNA BROMA CÓSMICA?

Como en una inmensa lotería, aparecemos en ese mundo. Algunos en hogares acomodados, otros en lugares precarios. Unos como mujeres y otros como hombres... con la piel negra o blanca, delgados o gordos, altos o bajos, sanos o enfermizos, incluso tullidos!

En fin, una tómbola –según como algo siniestra- que nos esparce en un espacio habilitado para la vida, en un rincón de un universo que se presume de un tamaño enorme y con posibilidades de más lugares habitados... a saber pero de qué características.

Centrándonos en nuestro entorno “conocido” hay que decir de entrada que “de la misa sabemos la mitad” porque todo parece un grandioso “show de Truman” por donde andamos una multitud de seres ignorantes de la mayoría de cosas "reales" que nos rodean.

28.8.23

Hemos de lidiar con muchos sin sentidos que nos causan un comportamiento errático

© EL ENIGMA HUMANO                     

¿Cómo explicar la contradicción inherente al ser humano? ¿Cómo aceptar su limitación material? El espíritu por un lado, el cuerpo por el otro... Un constante barullo entre deseos y necesidades. La mejor voluntad tropezando con las mil y una incoherencias del día a día.

¿No era posible una "configuración" más equilibrada? O quizás ya lo era y alguien la alteró... No se comprende que un mecanismo tan sofisticado como es la naturaleza humana, tenga unas “taras” tan evidentes e inexplicables, vamos que no encajan con la estructura general.

Aunque sólo sean especulaciones quizás sí que alguno o algunos en un tiempo pretérito intervinieron en nuestra constitución original manipulando lo que fuera, ocasionando las distorsiones que sufrimos habitualmente.