ESCAPANDO DE LA BONANZA DE LOS ROBOTS
¿TENÍAN LOS HIPPIES LA RESPUESTA?
Si no te has dado cuenta, quizás no te hayas percatado de que, si bien nueve mil millones de personas habitan este planeta —comiendo, durmiendo, haciendo el amor, criando hijos, cultivando, sufriendo y recuperándose—, su influencia en el mundo se limita prácticamente a su vida personal.
Los sistemas que deciden sobre finanzas, política, justicia, medios
de comunicación e incluso sobre su propia identidad están controlados por bots,
mientras que el lenguaje insiste en que son las personas quienes tienen el
control.
Seguimos hablando como si los seres humanos estuvieran al mando. Decimos: «Los mercados decidieron», «Los votantes eligieron», «Los consumidores confían», «Los jueces sopesaron las pruebas».
