14.8.12

Entre la censura o la información es preferible la información


TEORÍAS DE CONSPIRACIÓN: ENTRE LA SERIEDAD Y EL DESPRESTIGIO  

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 han concluido, y lo hizo a lo grande, con una gran fiesta donde hubo belleza, tecnología, emoción, sentimiento y sobre todo, música. Evidentemente, no hubo nada de los atentados o catástrofes tal y como un sector de la conspiración lo había anunciado.

Ciertamente no es la primera vez que se dan este tipo de anuncios que al final, han fallado, sin embargo, al estar este evento enmarcado dentro del 2012, un año cargado de especulaciones sobre todo apocalípticas, es evidente que este yerro significa un duro golpe para el mundo de la Conspiración.

Y es que el tema de la Conspiración, tan ridiculizado por muchos (por ejemplo, el término “conspiranoico” y su connotación casi de “paranoia”) luego de estos juegos, lo será mucho más.

Pero en Expediente Oculto no queremos hacer leña del árbol caído, no es nuestro estilo ni nuestra intención, queremos ir más allá, es decir, preocuparnos no por los críticos de siempre de esta rama del misterio (que si los de la conspiración hubieran acertado lo habrían calificado como una casualidad o coincidencia), sino por aquellos creyentes, algunos de ellos incluso que por primera vez se acercaban o descubrían estos temas, y que luego de los Juegos Olímpicos se preguntan qué es todo esto de las teorías de conspiración.

En principio, queremos declarar nuestro respeto al tema de la conspiración y a los creyentes en estos temas, tan es así, que lo consideramos como uno de los ejes principales entre los temas del misterio, prueba de ello es la gran cobertura que le damos a estos asuntos tanto en EO como en los demás blogs de nuestra red del misterio. Sin embargo, tal como lo dijimos en la edición número 32 de Expediente Oculto Radio, es necesario hacer una crítica constructiva sobre el camino que está tomando este importante puntal del misterio.

¿Adónde está yendo la teoría de la conspiración? Pues lamentablemente a ningún lugar serio. Verdaderos estudiosos de las teorías de las conspiraciones (más conocedores sobre este asunto que quien redacta estas líneas), han advertido desde hace mucho tiempo el paso equivocado que está tomando la conspiración, y es que si antes, estas teorías, que buscaban explicar aquel hecho que podría guardar otros hechos o intenciones ocultas,  se basaban en elementos serios, cuestionamientos bien fundados y todo esto, apoyado por supuesto, con algún tipo de documentación o prueba de carácter oficial (que puede ser gubernamental o de cualquier institución) que daría pie a la sospecha. Elementos que buscan llevar al lector, oyente o televidente, a la pregunta de si se está diciendo o conociendo toda la verdad, o si es que hay algo oculto que no se quiere dar a conocer. Casos clásicos, el Proyecto MK-Ultra, el asesinato del presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, o el atentado de las Torres Gemelas, pueden ser claros ejemplos de una teoría de la conspiración bien llevada.

Sin embargo, en estos tiempos, si bien las teorías mantienen la premisa de sacar a la luz aquellos hechos o intenciones ocultas y llevar a las personas a cuestionarse de si se le está contando o no toda la verdad, el problema radica en los elementos que se usan para elaborar estas teorías, pues muchas de ellas carecen de elementos serios (documentación o algún tipo de registro) para ser meras especulaciones. Ojo, las especulaciones no están mal, es un ejercicio libre para trabajar la mente y la curiosidad, sin embargo, presentarlo como “Teoría”, al parecer, resulta demasiado.

La especulación no puede reemplazar un método de investigación. Es actualmente, pareciera que la especulación, la simple sospecha es la única que sustenta toda una teoría. No papeles, no documentos, no la palabra o el testimonio de un testigo o personaje importante, sino la simple sospecha y la “opinión” de alguien que “cree” que “algo” se está moviendo debajo de la mesa.

Y para probar esta opinión se basan en profecías (respetables o no), artes esotéricas, testimonios sacados de contexto muchas veces, libros leídos a medias y muchas veces ni siquiera leídos, la repetición de teorías antiguas de conspiración que han ido evolucionando (o involucionando) con el tiempo, entre otras.

Lo que diferencia estas dos formas de desarrollar la teoría de la conspiración, es clara: en la primera, el investigador tiene algo qué denunciar, y busca los elementos para probar la certeza de esta denuncia, no por mera especulación sino con los documentos o pruebas necesarias para ello, en la segunda manera, el investigador, tiene también algo qué denunciar, y busca los elementos ya mencionados para demostrar que lo que dice puede ser cierto, y en cuanto a las pruebas que podrían dar fortaleza a sus argumentos, pues esas no los ha podido obtener, pero se presume que existen, y es que las “pruebas están por todos lados” pero están ocultas por su importancia.

Para tomar un ejemplo, volvamos al tema de las Olimpiadas de Londres con que comenzamos esta nota. Se dijo que había un plan Illuminati para aprovechar el evento de los juegos olímpicos para generar un caos e impulsar la instauración del Nuevo Orden Mundial. Esto se iba a lograr con un atentado terrorista de Falsa Bandera, es decir, un atentado hecho por terroristas pero con la anuencia de los gobiernos occidentales sobre todo de Estados Unidos e Inglaterra, el pánico general y el sentimiento de venganza e indignación de occidente nos llevaría a la Tercera Guerra Mundial y con ello, al Nuevo Orden.

Los elementos que sustentaron esta teoría iba desde las profecías como de Nostradamus o Parravicini (ambos respetables), movimientos astrológicos, numerología, mensajes ocultos en vídeos publicitarios, de series de televisión, cine y música, en el arte gráfico e incluso, en los propios monumentos o construcciones realizados para este evento mundial. Hubo también elementos que rozaron con lo serio como es el caso del periodista que se infiltró dentro de la compañía G4S encargada de dar seguridad a los Juegos Olímpicos y que denunció las falencias de gestión, logística y experiencia de esta empresa, algo que luego, la propia empresa y el gobierno británico tuvieron que aceptar, pero a parte de esto, no hubo nada.

Otro dato importante es el modo de difusión de estas teorías en la actualidad, y es que si antes un investigador de estas teorías tenía que tener el respaldo de una editorial para publicarlas en libros, la Internet ha provocado que cualquier persona con una computadora a la mano, pueda difundir, muchas veces, lo que se le ocurra. Salvo personajes como el británico Rik Clay, quien se mojó con el tema de Londres 2012, las demás teorías que circulan por Internet, fueron hechas de manera anónima o bajo un seudónimo de usuario, y en muchos casos, han sido tan copiadas, repetidas y vueltas a repetir, que es muy difícil hallar su fuente, y es justamente el anonimato de quien lanza estas teorías lo que también resta seriedad al tema.

En resumen, y para las personas que por primera vez se adentraron a este mundo de la teoría de la conspiración, y que luego de ver lo que no pasó en Londres 2012 (gracias a Dios por supuesto), y sienten que el tema es poco menos que ridículo, habría que decirles simplemente que el problema no es el mundo de la conspiración en sí, que las teorías de la conspiración siempre han existido, existen y que muy probablemente existirán, y estas no son malas por sí ni mucho menos ridículas, es más, ayudan a mantener una actitud crítica y despierta ante un mundo o un poder que muchas veces nos prefiere dormidos o adormecidos, lo que se debe hacer en todo caso, es saber distinguir entre lo que tiene un sustento en el cual se pueda confiar y de aquello que es mera especulación y fantasía.

Esto último evidentemente es algo que también se aprende con los años, la experiencia nos enseña a no creer todo lo que se dice, pero también es muy importante tener este sentido crítico de cuestionar no sólo oficial, sino muchas veces, lo no oficial o alternativo, que buscan a veces, generar más sombras que luces.

En el caso de Expediente Oculto debemos señalar que seguiremos difundiendo las noticias relacionadas con las teorías de conspiración que pueden surgir en Internet como lo hemos hecho en estos cinco años, pues nuestro compromiso base es el de ser un medio difusor de los temas que englobe el misterio, y entre ellos, y de los más importantes por supuesto, se encuentra el de las teorías de conspiración. Además, entendemos que muchos de nuestros seguidores gustan de estos temas y quieren estar informados de “todo lo que pasa” en este ámbito del misterio, y es que como principio general, entre la censura o la información consideramos que es preferible la información y confiar en la actitud crítica de nuestros lectores, que además, para mantener esta actitud crítica, necesitan tener la información correspondiente sobre el tema, así se demuestren luego equivocadas o no.

En esta nota solo hemos querido reforzar esta actitud crítica y recordarles a nuestros amigos del misterio, con algo de experiencia en estos vaivenes de las conspiraciones, que es un traspié en este mundo interesante de la conspiración y que esperamos que no le haga el daño o cause el desprestigio que seguramente, muchos van a querer hacerle, y por otro lado, a los amigos de EO que recién visitan este mundo de la conspiración, pues que sepan que así como hay teorías endebles que se caen por su propio peso (incluso con el paso de los días), hay otras teorías, mucho más sustentadas que aún siguen dejando preguntas abiertas que no han querido ser respondidas, algunas de estas teorías importantes las hemos mencionado en este post, pero hay muchas más, por algo el tema de la conspiración es un tópico que sigue atrayendo y seguramente atraerá el interés de muchas generaciones, pero que siempre deben ser vista a través del ojo crítico y cogiendo con pinzas cada uno de los elementos que se nos presentan.
Por Percy Taira

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