19.7.16

Nuestra mirada debería dirigirse a recuperar nuestra posición espiritual

¿CUAL DIOS?

Parece muy simple y hasta socialmente respetado que digamos “Creo en Dios” y frases diarias que devienen de esta creencia, cuando no nos hemos tomado el trabajo de profundizar acerca de cuál Dios es al que decimos adorar y si éste representa realmente al objeto de nuestras oraciones. El escéptico se aleja de la religión, porque esta no le ofrece ninguna racionalidad y sus adeptos actúan como zombies, persiguiendo el reconocimiento y un espacio cerca de su Dios.

La “creación” no es algo que sucedió hace miles de años (o millones), ya que en el universo multidimensional el tiempo no existe. El tiempo, como el espacio, son ilusiones provenientes de una mente que sólo puede conocer a través de la asociación entre objetos o fenómenos. El tiempo es una ilusión relacionada con el movimiento y el espacio con el volumen de las cosas.

El universo es eterno porque no fue creado y es infinito porque el tiempo no existe en él.

Todo está compuesto por partículas de energía/conciencia/información que se asocian formando sustancias. En estas sustancias lo que vemos como “sólido” es la apariencia ilusoria de las partículas en movimiento. Aún al formar sustancias, las partículas están separadas entre sí.

En el UNIVERSO ESPIRITUAL nada existe, la energía esta en caos, no compone nada, no  hay objetos, no hay nada, pero hay todo, solo que indiferenciado. De ese universo proviene el espíritu. El espiritu es una esfera cuyos puntos de la periferia son sensores que perciben hacia el centro de la esfera, excepto uno de ellos que percibe hacia afuera.

Cuando la energía se piensa a sí misma, generando conciencia, comienza a recibir información. En este proceso se forman los primeros Él (Dios) y Ella (Diosa) y los dioses que son funciones del universo (los que son llamados también Elohim, arcángeles, shoten senshin, etc).

La diosa (Sophia) engendra, a espaldas del Dios, a Ialdabaoth, quien cree ser único dios y crea el universo a partir de la energía primordial en caos.

En el universo, las criaturas son dotadas de alma universal, la cual proviene de Ialdabaoth.

Él genera siete hijos que regirán el universo, pero uno de ellos se da cuenta que su padre no es Dios y reconoce a El Dios como tal. De esta manera se salva de quedar atrapado en el universo de Ialdabaoth y es premiado permaneciendo fuera de ese universo y como guardián de los límites del mismo.

Ialdabaoth siente envidia por esto y, desde ese momento, la envidia teñirá de mal a su creación.

Entre los miles de millones de galaxias que crea, formadas por miles de millones de sistemas solares, en un rincón de la galaxia, una civilización llamada “formatierras” siembra la semilla de la vida en el planeta que conocemos como Tierra.

La vida prospera allí y es también sembrada una criatura que luego de muchas manipulaciones genéticas se convierte en el proto-hombre.

Este será la víctima del Genesis, en el cual será dotado de un alma terrestre. Esta alma pertenece a un Dios o entidad que, como reflejo de Ialdabaoth y su procedimiento, se autodenomina Dios Unico, al cual los hombres reconocen como Yahve, Allah o Brahma. Se cierne como un Dios Unico para separar a las razas humanas y hacer que peleen entre sí. Toda su creación depende de la lucha territorial y la auto preservación a través de la muerte de alguien más débil.

La razón por la cual el ESPIRITU PURO desciende y queda atrapado en estas dos almas, es un misterio para nosotros, que nos será develado cuando estemos preparados para ello. Pero para lograrlo debieron revertir la esfera de manera tal que el punto que miraba hacia afuera, ahora mira hacia adentro, mientras que todos los demás miran hacia afuera.

El ESPIRITU es el 13vo aeón, el universo espiritual es incognoscible, sin sustancia. El universo material es del 1ro al 10mo aeón.

Solo el Kristo/Lucifer descendió del 13vo aeon a la Tierra (1ro. al 4to aeon), fue tentado por el Señor del Mundo (Yahve) y luego  se relata que fue crucificado y resucitó, con lo cual retomó su cuerpo de luz.

Todo esto, al no existir el tiempo, sucede en un instante presente.

En verdad si hemos de adorar a algún Dios, este debería ser el “Padre” el 1er logos que esta por encima de Ialdabaoth, sin ninguna intención de crear materia. A partir de la creación de Ialdabaoth surge la materia y el mal y a ello se suma el impostor Yahve, Amo del Mundo, que manipula nuestras almas (mente-emoción) para alimentarse de la energía que éstas generan.

Pero qué sentido tiene adorar a un Dios que no está mirando a la creación, simplemente porque no la creó Él.

Y qué sentido tiene adorar a Yahvé que es nuestro carcelero.

Ninguno… y mucho menos si somos un espíritu atrapado en un cuerpo físico…

Nuestra mirada debería estar dirigida a recuperar nuestra posición espiritual y volver a revertir la esfera tal cual era antes de ser atrapada en la materia. Esta es la gran obra.

(A estas conclusiones llegamos después de conversar con nuestro amigo Hugo Corado y habiendo tomado algunos elementos publicados por Morfeo de Gea.)


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