OCCIDENTE Y EL DEMONIO DE LAS
ORGANIZACIONES
Desde hace más de cien años, Occidente está dirigido por organizaciones mundiales y mundialistas que se imponen al resto del mundo. Este proceso ha sido puesto en marcha en la Edad Moderna por el todopoderoso Imperio Británico, que, flanqueado de su colonia francesa (¿desde 1830 o 1970?), sus dominios y la antigua colonia americana, ha monopolizado progresivamente el planeta.
Guénon se dio cuenta de ello en su excelente libro sobre la Sociedad Teosófica: el control sería también cultural y ocultista. Puede decirse que el hecho de que Disraeli coronara a Victoria como emperatriz de la India en 1876 nos introduce en el mundialismo, cuyos tintes satánicos no se le escaparon a Dostoievski, Joly, Gougenot o Mons. Gaume. Las guerras mundiales y el progreso técnico aceleraron este proceso de condicionamiento global, que se vuelve loco y peligroso en la actualidad.