EL TÚNEL
Poco sabíamos que
habíamos nacido dentro de un «túnel», un túnel muy oscuro. No lo parecía,
porque estaba lleno de luces, proyecciones, sonidos y música.
Las 24 horas del día, los 365 días del año, las luces
hipnotizadoras brillaban, los altavoces sonaban a todo volumen y las pantallas
proyectaban un trillón de imágenes diferentes con un propósito común: mantenernos hipnotizados dentro de los
«muros» ilusorios de nuestro confinamiento.
Durante un tiempo (mucho tiempo), el espectáculo fue tan entretenido, tan bien ejecutado, tan convincente, tan seductor, que no pensábamos que hubiera nada fuera de él.










