© HA LLEGADO LA HORA
DEFENDAMOS NUESTRA
TIERRA Y NUESTROS VALORES
No hay nadie perfecto pero cada uno en su casa con sus
virtudes y defectos. Opongámonos al hecho de “huéspedes vinieron que de casa
nos sacaron”. Levantémonos contra esta invasión en toda regla amparada por un
'buenismo' y un 'laissez faire' cobarde y culpable.
Hasta aquí podíamos llegar: ya es suficiente. Los hechos de
Ceuta son el último aviso. Se ha comprobado fehacientemente que nuestras
autoridades -desde la más alta hasta el último peón- dejan que las cosas se
vayan enturbiando progresivamente sin hacer nada.
Estamos solos ante una situación cada vez más inaceptable y peligrosa. Los que deberían protegernos son los que fomentan el desbarajuste y sólo amparan a los que vienen de fuera y esta tropa ya hace tiempo que lo sabe y hacen lo que quieren en medio de nosotros porque se sienten impunes.
Pues ya ha terminado. Nosotros -la gente de la calle-
debemos organizarnos y defendernos de los que nos han invadido con el
beneplácito de los traidores que nos mandan. Debemos recuperar nuestros
espacios, la tierra que nos ha visto nacer y ha acogido nuestra vida.
Debemos emplear los medios que sea, ¡pero ya! Si es
necesario, hagamos grupos que ronden por las calles y velen por la gente de
aquí y se enfrenten a los recién llegados que se pasan las normas por el arco
del triunfo. No teníamos suficiente con tener que comernos con patatas velos a
diestro y siniestro que además hemos de tragarnos que todo este personal esté
protegido por la autoridad.
Porque a aquellos de nosotros que se atreven a decir algo en
contra de estos pobrecitos, se les acusa de la mierda del 'discurso de odio'...
¡Será posible tal abominación!
Todo esto ya pasa de castaño oscuro: es inadmisible,
intolerable e insufrible. Quienes cortan el bacalao han logrado su propósito:
enfrentar a la gente, provocar caos social. Chapeau!
El plan -que ya viene de lejos- de ir infiltrando la cultura
europea con gente de otras costumbres y religiones -que no hacen nada por
adaptarse a los países donde se han metido- está creando la semilla del
enfrentamiento que cada vez está más a la vista.
Entonces sí, cuando la cosa estalle las 'autoridades'
intervendrán a trompazos, algo que no han hecho cuando tocaba porque no les
interesaba.
Para mí, que no me gusta la violencia, esta situación no me
satisface lo más mínimo pero si la gente del país no plantamos cara no
tardaremos mucho en llevar todos velo y arrodillarnos cara a La Meca.
Una anécdota para ilustrar esta reflexión es lo acontecido
en una villa del Baix Penedès donde en una calle peatonal, había niños jugando
y gente tomando el fresco, cuando un grupo de jóvenes foráneos se pusieron a
circular a toda pastilla con patinetes eléctricos.
Uno de los padres de los chavales que jugaban por allí, ante
el peligro que provocaban los de los patinetes se les encaró y les hizo mención
de que allí no se podía circular, pero los bien aleccionados jóvenes le dijeron
que avisarían a la policía.
El padre enfurecido les replicó que ni policía ni ostias que
él ya era suficiente para echarlos ante su conducta incívica y peligrosa. Se
marcharon al verse realmente interpelados y que se reunía otra gente, ¡pero
mira como en la primera ya tenían el recurso de la policía en la boca!
O sea que ya vemos de qué va la marcha. Los de fuera
-principalmente moros- han salido de su país de miseria y aquí los tenemos
hechos los dueños del entorno, bien subvencionados y protegidos por los que
mandan, y los que tenemos la pega de ser del país, aguantando y callando.
Pues no señor. Esto se ha acabado y si no lo hacen los que
deben hacerlo (que no lo harán porque son los que lo promueven) pues nosotros
la gente de la calle tendremos que ponernos a ello y asumir sus
consecuencias.
Se trata de supervivencia y cuando la política se inhibe (o
peor, lo provoca) pues ya sabemos que nos toca, salir a la calle y poner orden
nosotros para dejar claro el sitio de cada uno.
Joan Martí - elcamidelavida@gmail.com - 7 agosto
2026

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