27.8.26

Su contacto es amoroso. Su textura es acogedora. Su bienestar, asegurado

© EL MILAGRO DEL AGUA                      

Un elemento imprescindible y misterioso. Sin él no podemos vivir.

El agua nos sacia, nos limpia, nos relaja, nos refresca... y nos constituye físicamente.

Cuando te lanzas a un espacio rebosante de agua, el agua -como una madre solicita- te acoge, te abraza... El bienestar que proporciona es inigualable. Solo su visión es ya terapéutica.

Una fuente, un río, una cascada, un lago. Allí donde mana su sonido es gratificante; donde está encalmada es una gran sensación de paz.

Su contacto es amoroso. Su textura es acogedora. Su bienestar, asegurado

Un elemento con tantos valores no es de extrañar que sea objeto de la codicia de nuestros controladores que poco a poco van apropiándose de todos los posibles recursos.

Podemos vivir sin comer pero no sin beber y nuestros queridos benefactores lo saben y se van preparando para limitar su acceso.

Incluso el agua de lluvia está prohibida embalsarla privadamente. Todo debe pasar por la criba del componente económico. Sólo les falta poner precio al aire que respiramos... (¡que no me oigan!)

Una aberración más que añadir a las barbaridades que nos dejamos imponer por el grupo de espabilados que dejamos que nos gobiernen (¿hasta cuándo?)

Si nos dieran a elegir de qué querríamos disponer por encima de todo, el agua figuraría en primer lugar, por todos los aspectos enumerados al principio.

Lo sorprendente es que habitualmente no le damos el valor que tiene. Sólo cuando nos falta es cuando lo hacemos y mira que cotidianamente nos acompaña en todos los quehaceres.

Nos lavamos la cara, los dientes o nos duchamos. Llenamos la olla para hervir la comida. Lavamos los platos que hemos utilizado. Bebemos cuando tenemos sed. Nos sumergimos en la piscina donde vamos a nadar. Regamos las plantas del jardín. Ponemos en la nevera para hacer cubitos de hielo. Hacemos la colada y la limpieza de la casa...

El agua es el don más importante del que disponemos (aparte del aire) y es un elemento con dos vertientes: La que apoya nuestra vida y la que puede arrebatárnosla (desbordamientos, aludes de nieve, lluvias masivas)

Es como todo en la vida. La cara y la cruz presente en todos los aspectos que nos rodean. Cualquier cosa puede servir para hacer un bien o un mal, tal como nosotros mismos los seres humanos.

El agua nos acompaña desde el útero materno y participa en la marcha de nuestra vida. Parece por tanto algo imprescindible y a la vez misterioso por sus cualidades y propiedades.

En cualquier caso podemos estar agradecidos por su existencia.

O así me lo parece

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Joan Martí - elcamidelavida@gmail.com - 27 de agosto 2026

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