CIUDAD DE DIOS
“Hemos sido escindidos culturalmente de la capacidad
de conectarnos con el origen. Han colocado entre nosotros y Dios el muro
infranqueable del desarrollo”.
No podremos descubrir los caminos internos del
espíritu, si no es recorriendo, de manera consciente, los caminos externos de
la vida del hombre común. Todas las rutas de acceso a las moradas del alma se
encuentran frente a nosotros, en cada acto simple y cotidiano.
Los accesos no son invisibles ni complejos. No están ocultos detrás de
símbolos, o protegidos por la oscuridad o por la luz de los que se cree que le
impiden al hombre ordinario adentrarse en el refugio del espíritu.
No, por el contrario, son caminos tan simples que por simples los vamos
desechando.
Creemos que lo importante es lo difícil, lo inaccesible. Lo vedado al ser anónimo, y entregado solamente al elegido. Desde siempre hemos cometido este gran error.
Creemos que lo importante es lo difícil, lo inaccesible. Lo vedado al ser anónimo, y entregado solamente al elegido. Desde siempre hemos cometido este gran error.
Deberíamos saber que lo verdaderamente difícil es
aceptar lo fácil, lo ordinario, lo rutinario.
Nuestra existencia suele consistir en “escapar” de lo sencillo. Trabajamos en la instalación de complicados “laberintos”, colocándolos entre nosotros y las cosas simples del diario y rutinario devenir.
Nuestra existencia suele consistir en “escapar” de lo sencillo. Trabajamos en la instalación de complicados “laberintos”, colocándolos entre nosotros y las cosas simples del diario y rutinario devenir.














