11.8.25

Estamos aquí y ahora, y simultáneamente en otros rangos con distintos cuerpos

SUPERPOSICIÓN Y VIAJE INTERDIMENSIONAL 

La realidad es un todo indivisible en movimiento. Lo que vemos como partes separadas son proyecciones de un orden más profundo.― David Bohm

La exactitud y la rigidez de la materia, parecen cualidades inviolables de la realidad. Nadie se plantearía a primera vista desde su experiencia, el pensar que todo lo que nos rodea es el resultado de un fluido de bandas de frecuencia que colapsan y se superponen una sobre la otra dentro de un entorno cerrado. 

Miramos arriba y vemos un cielo abierto, respiramos un aire que no vemos, pero que sabemos que es esencial, y percibimos la luz en distintas y graduales intensidades que nos permiten de alguna manera saber, que hay ciclos que se repiten y que por tanto, nos hacen percibir que el tiempo pasa.

Parece que todo está a la vista y que no cabe discusión ante la materia. Parece que la explicación de la realidad cabe en tres o cuatro libros: uno de física, otro de matemáticas, otro de biología y otro de economía. Así se explica todo en un sistema materialista, en el que todo se percibe a través de los cinco sentidos. Y no caben dudas porque, todo lo que se salga de ahí es superchería, pseudociencia y especulación.

La intersección o superposición

Si la materia es capaz de determinarlo todo a la vista de los sentidos ¿quién es capaz de demostrar que el reino en el cual estamos ubicados, es más amplio de lo que vemos, simplemente porque no somos capaces de percibir algo más? ¿Sabes una cosa? Las matemáticas, a pesar de ser una estructura completamente inorgánica, propia del servicio a la Matrix por ser instrumento algorítmico de lo visible y lo invisible, siempre me han dado la chispa para extrapolar más allá de lo que se ve. ¿Y qué es lo que veo? Un entorno tridimensional cerrado.

Algo tan sumamente ceñido a la física más mecánica y materialista que existe, que con un libro y un científico delante, resulta indiscutible. Pero las mismas matemáticas, me dicen que un espacio o subespacio vectorial, no es en sí mismo, si no que resulta de la intersección de otros espacios y subespacios a su vez.

Nos podemos quedar en la definición, o podemos mirar más allá. Sin otro objetivo más ambicioso que entender mínimamente la realidad en la que estamos inmersos. Si el entorno en el que nacemos, crecemos, nos desarrollamos y morimos, cumple unas condiciones fieles a la mecánica clásica, matemáticamente se explica de esta forma, entonces la misma naturaleza de los que estamos inmersos en esta realidad, subconjunto de espacios, subespacios o bandas de frecuencia, es también y resulta de la intersección de varios planos dimensionales.

Si no fuera de esta forma, no seríamos compatibles con la propia interdimensionalidad de la realidad que nos rodea, en otras palabras: no seríamos capaces de ser aquí, de estar aquí, de manifestarnos aquí, independientemente de cuál fuera nuestro grado de percepción o consciencia. Así que por muy estanco y cerrado que sea este entorno, al no ser uno solo en sí mismo, sino resultado de la intersección de varios, nos da de la forma más inesperada desde un ámbito científico material, la explicación de lo que somos: seres interdimensionales, cuyas fuentes de manifestación se encuentran en varios planos, y que convergen o interseccionan en éste.

El holograma

Ahora mismo, te pones Netflix y empiezas a ver cualquier película: da lo mismo. Ves unos actores, un escenario artificial o natural, donde se desenvuelven y desarrollan la acción y los personajes. Pueden estar en una casa, puede ser un exterior, puede ser un escenario cualquiera, puede ser en sí mismo, una simulación. Estás percibiendo una realidad 3D contenida en un plano 2D. ¿Qué es si no, el holograma? La ilusión de la materia proyectada en forma de luz sobre una pantalla, de un rango dimensional inferior al del proyector. En nuestra escala: un foco que emite un haz de luz a través del espacio 3D, sobre una pantalla de proyección 2D. Esto es el cine.

Entendemos o visualizamos el infinito como algo exterior o ajeno dentro de lo que nos encontramos. Por eso quiero que te hagas consciente de que esta superposición interdimensional que da lugar a la manifestación concreta dentro de un entorno vibracional específico, es también infinito y no está fuera de nosotros. Por el simple y mero hecho de que participamos de su naturaleza o mejor dicho, somos compatibles con su naturaleza, porque cumplimos en un rango dimensional superior, con unas condiciones más restrictivas de manifestación. ¿Cómo decirlo de una forma más sencilla?

Nosotros somos fractales de ese origen primordial y como fractales, somos resultado y principio de una superposición vibracional infinita, siendo cada entorno en el que nos manifestamos, una personalización concreta de ese origen primordial. Aquí no estoy hablando de si el entorno está interferido o no, aunque ya lo hemos comentado: cuando un entorno está cerrado o estanco, más interferido está porque se interrumpe la fluidez entre las bandas de frecuencia natural, y se condiciona de una forma abrupta, un estancamiento artificial o mejor dicho, intencionado.

El mejor ejemplo es el de una presa de agua: un río sigue su curso natural, pero en un determinado tramo lo estancas y lo contienes con una infraestructura, que retrasa su flujo natural para aprovechamiento energético, pero el río sigue pasando por donde tiene que pasar, aunque intentes desviarlo o contenerlo.

Nosotros como origen primordial manifestado en esta simple 3D, somos el resultado en acción y consecuencia de una superposición interdimensional infinita, entendiendo cada dimensión o cada plano de existencia, como una banda de frecuencia, dentro de todas las frecuencias que forman parte de la totalidad del origen primordial. ¿Y qué es esta manifestación entonces? ¿A qué llamamos vida? A la personalización de un valor 3D de la superposición de infinitas frecuencias que forman parte de nosotros y de las cuales participamos con una orientación y vocación concreta.

Lo que nos rodea es consecuencia de nuestro rango frecuencial

No solo tenemos lugar en el aquí y en el ahora, sino en todas las superposiciones que son compatibles con nuestra vibración individual, en los diferentes planos o bandas y rangos de frecuencia que interseccionan en determinados puntos originando unas condiciones concretas de realidad. Unas serán libres, naturales o fluidas y otras, serán como ésta: cerradas, densas y estancas, por el hecho de estar interferidas. Pero ninguna de ellas en particular es única y exclusiva, o mejor dicho: ninguna de ellas es nuestro único ámbito de manifestación, aunque nuestro grado de consciencia en este punto o solape interdimensional concreto, solamente nos deje ver las condiciones de este entorno.

Esto está bien saberlo para recuperar nuestro poder interno, pero a simple vista, nunca mejor dicho, no parece que tenga una utilidad práctica más allá del mero conocimiento especulativo. Lo cierto es que si estamos participando en el aquí y en el ahora, es porque frecuencialmente nosotros mismos nos hemos posicionado. Más o menos influidos, eso no puedo afirmarlo o desmentirlo, pero si nosotros mismos somos capaces de modularnos, finalmente tenemos la elección en dónde caer. Lo que nos rodea es consecuencia directa de nuestro rango frecuencial.

No porque queramos ir a un tiempo o un lugar concreto, es más porque nos manifestaremos en el entorno allí donde nuestro rango de superposición frecuencial, es compatible con las condiciones de superposición local.

Más que caer, ir o venir; podemos decir que el entorno que nos rodea, es la consecuencia de nuestra propia superposición. Si somos una especie de nodos en los que convergen diferentes capas, todo nuestro ecosistema, es un reducto limitado de todas esas capas de realidad que convergen en una realidad compartida. Y lo que tenemos en común con quienes nos rodean, son esos mismos rangos de manifestación. Por eso sabemos que no estamos solos, por eso somos capaces de percibir al otro, a los demás. Se puede decir entonces que somos semejantes, no en la totalidad, pero sí en una banda de compatibilidad lo suficientemente amplia para vernos unos y otros.

Ahora, a la inversa: a los que no percibimos, o los planos que no somos capaces de experimentar, de igual forma son superposiciones fuera de nuestro rango de manifestación. Es posible que tengamos un solape, que nos acerquemos a la frecuencia de otras realidades, es incluso posible que participemos puntualmente en esos otros rangos, por reunir las condiciones de compatibilidad en un determinado momento, pero no con la consistencia suficiente para generar un nodo en ese entorno.

El viaje interdimensional

Un viaje interdimensional, no es otra cosa más que ser capaces de modular nuestro rango de frecuencias de tal forma, que podamos fluir o intervenir, en otras capas de realidad para generar el siguiente nodo de manifestación (nuestro cuerpo), acorde con las condiciones de superposición de otro entorno. Esto ya demuestra al menos tres cosas:

1 - El espacio como tal, no es cómo nos han contado. El condicionamiento tridimensional no perdona, y nos hace verlo todo como un desplazamiento del punto A al B, cuando el viaje interdimensional en realidad, es la manifestación de nuestro nodo en las condiciones frecuenciales del destino

2 - Nuestro cuerpo no sería el mismo en otro entorno, si las condiciones de superposición son distintas, ya que al modular nuestra frecuencia nos hacemos uno con el entorno, pero sin fundirnos por completo con él ¿por qué? Porque nuestra esencia primordial permanece, y es la que realmente viaja. Nuestro cuerpo, el nodo, es acorde a la superposición local.

3 - Nuestra esencia primordial, es inalterable en todos los casos, es la que nos permite modular, en todos los supuestos y rangos. Es la fuente de origen gracias a la cual, participamos de todas las frecuencia. Si podemos modularla, esto quiere decir que tenemos acceso a todos los rangos, salvando nuestras elecciones, polaridad y vocación.

Estamos aquí y ahora, y simultáneamente en otros rangos donde nuestros distintos cuerpos pueden estar participando en otras superposiciones adaptadas a los condicionantes de cada rango de frecuencias. Nuestra naturaleza primordial así lo permite, manteniendo en cada punto o intersección o realidad, el grado de consciencia en el cual se participa dentro de ese entorno.

https://www.desesperadostv.com/2025/08/superposicion-y-viaje-interdimensional.html

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