SUPERPOSICIÓN Y VIAJE INTERDIMENSIONAL
La realidad es un todo indivisible en movimiento. Lo que vemos como partes separadas son proyecciones de un orden más profundo.― David Bohm
La exactitud y la rigidez de la materia, parecen cualidades inviolables de la realidad. Nadie se plantearía a primera vista desde su experiencia, el pensar que todo lo que nos rodea es el resultado de un fluido de bandas de frecuencia que colapsan y se superponen una sobre la otra dentro de un entorno cerrado.
Miramos arriba y vemos un cielo abierto, respiramos un aire que no vemos, pero que sabemos que es esencial, y percibimos la luz en distintas y graduales intensidades que nos permiten de alguna manera saber, que hay ciclos que se repiten y que por tanto, nos hacen percibir que el tiempo pasa.
Parece que todo está a la vista y que no cabe discusión ante
la materia. Parece que la explicación de la realidad cabe en tres o cuatro libros:
uno de física, otro de matemáticas, otro de biología y otro de economía. Así se
explica todo en un sistema materialista, en el que todo se percibe a través de
los cinco sentidos. Y no caben dudas porque, todo lo que se salga de ahí es
superchería, pseudociencia y especulación.
La intersección o superposición
Si la materia es capaz de determinarlo todo a la vista de
los sentidos ¿quién es capaz de demostrar que el reino en el cual estamos
ubicados, es más amplio de lo que vemos, simplemente porque no somos capaces de
percibir algo más? ¿Sabes una cosa? Las matemáticas, a pesar de ser una
estructura completamente inorgánica, propia del servicio a la Matrix por ser instrumento
algorítmico de lo visible y lo invisible, siempre me han dado la chispa para
extrapolar más allá de lo que se ve. ¿Y qué es lo que veo? Un entorno
tridimensional cerrado.
Algo tan sumamente ceñido a la física más mecánica y materialista
que existe, que con un libro y un científico delante, resulta indiscutible.
Pero las mismas matemáticas, me dicen que un espacio o subespacio vectorial, no
es en sí mismo, si no que resulta de la intersección de otros espacios y
subespacios a su vez.
Nos podemos quedar en la definición, o podemos mirar más
allá. Sin otro objetivo más ambicioso que entender mínimamente la realidad en
la que estamos inmersos. Si el entorno en el que nacemos, crecemos, nos
desarrollamos y morimos, cumple unas condiciones fieles a la mecánica clásica,
matemáticamente se explica de esta forma, entonces la misma naturaleza de los
que estamos inmersos en esta realidad, subconjunto de espacios, subespacios o
bandas de frecuencia, es también y resulta de la intersección de varios planos
dimensionales.
Si no fuera de esta forma, no seríamos compatibles con la
propia interdimensionalidad de la realidad que nos rodea, en otras palabras: no
seríamos capaces de ser aquí, de estar aquí, de manifestarnos aquí,
independientemente de cuál fuera nuestro grado de percepción o consciencia. Así
que por muy estanco y cerrado que sea este entorno, al no ser uno solo en sí
mismo, sino resultado de la intersección de varios, nos da de la forma más
inesperada desde un ámbito científico material, la explicación de lo que somos:
seres interdimensionales, cuyas fuentes de manifestación se encuentran en
varios planos, y que convergen o interseccionan en éste.
El holograma
Ahora mismo, te pones Netflix y empiezas a ver cualquier
película: da lo mismo. Ves unos actores, un escenario artificial o natural,
donde se desenvuelven y desarrollan la acción y los personajes. Pueden estar en
una casa, puede ser un exterior, puede ser un escenario cualquiera, puede ser
en sí mismo, una simulación. Estás percibiendo una realidad 3D contenida en un
plano 2D. ¿Qué es si no, el holograma? La ilusión de la materia proyectada en
forma de luz sobre una pantalla, de un rango dimensional inferior al del
proyector. En nuestra escala: un foco que emite un haz de luz a través del
espacio 3D, sobre una pantalla de proyección 2D. Esto es el cine.
Entendemos o visualizamos el infinito como algo exterior o
ajeno dentro de lo que nos encontramos. Por eso quiero que te hagas consciente
de que esta superposición interdimensional que da lugar a la manifestación
concreta dentro de un entorno vibracional específico, es también infinito y no
está fuera de nosotros. Por el simple y mero hecho de que participamos de su
naturaleza o mejor dicho, somos compatibles con su naturaleza, porque cumplimos
en un rango dimensional superior, con unas condiciones más restrictivas de
manifestación. ¿Cómo decirlo de una forma más sencilla?
Nosotros somos fractales de ese origen primordial y como
fractales, somos resultado y principio de una superposición vibracional
infinita, siendo cada entorno en el que nos manifestamos, una personalización
concreta de ese origen primordial. Aquí no estoy hablando de si el entorno está
interferido o no, aunque ya lo hemos comentado: cuando un entorno
está cerrado o estanco, más interferido está porque se interrumpe la fluidez
entre las bandas de frecuencia natural, y se condiciona de una forma
abrupta, un estancamiento artificial o mejor dicho,
intencionado.
El mejor ejemplo es el de una presa de agua: un río sigue su
curso natural, pero en un determinado tramo lo estancas y lo contienes con una
infraestructura, que retrasa su flujo natural para aprovechamiento energético,
pero el río sigue pasando por donde tiene que pasar, aunque intentes desviarlo
o contenerlo.
Nosotros como origen primordial manifestado en esta simple
3D, somos el resultado en acción y consecuencia de una superposición
interdimensional infinita, entendiendo cada dimensión o cada plano de
existencia, como una banda de frecuencia, dentro de todas las frecuencias que
forman parte de la totalidad del origen primordial. ¿Y qué es esta
manifestación entonces? ¿A qué llamamos vida? A la personalización de un
valor 3D de la superposición de infinitas frecuencias que forman parte de
nosotros y de las cuales participamos con una orientación y vocación concreta.
Lo que nos rodea es consecuencia de nuestro rango
frecuencial
No solo tenemos lugar en el aquí y en el ahora, sino en
todas las superposiciones que son compatibles con nuestra vibración individual,
en los diferentes planos o bandas y rangos de frecuencia que interseccionan en
determinados puntos originando unas condiciones concretas de realidad. Unas
serán libres, naturales o fluidas y otras, serán como ésta: cerradas, densas y
estancas, por el hecho de estar interferidas. Pero ninguna de ellas en
particular es única y exclusiva, o mejor dicho: ninguna de ellas es nuestro
único ámbito de manifestación, aunque nuestro grado de consciencia en este
punto o solape interdimensional concreto, solamente nos deje ver las
condiciones de este entorno.
Esto está bien saberlo para recuperar nuestro poder interno,
pero a simple vista, nunca mejor dicho, no parece que tenga una utilidad
práctica más allá del mero conocimiento especulativo. Lo cierto es que si
estamos participando en el aquí y en el ahora, es porque frecuencialmente
nosotros mismos nos hemos posicionado. Más o menos influidos, eso no puedo
afirmarlo o desmentirlo, pero si nosotros mismos somos capaces de modularnos,
finalmente tenemos la elección en dónde caer. Lo que nos rodea es consecuencia
directa de nuestro rango frecuencial.
No porque queramos ir a un tiempo o un lugar concreto, es
más porque nos manifestaremos en el entorno allí donde nuestro rango de
superposición frecuencial, es compatible con las condiciones de superposición
local.
Más que caer, ir o venir; podemos decir que el entorno que
nos rodea, es la consecuencia de nuestra propia superposición. Si somos
una especie de nodos en los que convergen diferentes capas, todo
nuestro ecosistema, es un reducto limitado de todas esas capas de realidad que
convergen en una realidad compartida. Y lo que tenemos en común con quienes nos
rodean, son esos mismos rangos de manifestación. Por eso sabemos que no estamos
solos, por eso somos capaces de percibir al otro, a los demás. Se puede decir
entonces que somos semejantes, no en la totalidad, pero sí en una banda de
compatibilidad lo suficientemente amplia para vernos unos y otros.
Ahora, a la inversa: a los que no percibimos, o los planos
que no somos capaces de experimentar, de igual forma son superposiciones fuera
de nuestro rango de manifestación. Es posible que tengamos un solape, que nos
acerquemos a la frecuencia de otras realidades, es incluso posible que
participemos puntualmente en esos otros rangos, por reunir las condiciones de
compatibilidad en un determinado momento, pero no con la consistencia
suficiente para generar un nodo en ese entorno.
El viaje interdimensional
Un viaje interdimensional, no es otra cosa más que ser
capaces de modular nuestro rango de frecuencias de tal forma, que podamos fluir
o intervenir, en otras capas de realidad para generar el siguiente nodo de
manifestación (nuestro cuerpo), acorde con las condiciones de superposición de
otro entorno. Esto ya demuestra al menos tres cosas:
1 - El espacio como tal, no es cómo nos han contado.
El condicionamiento tridimensional no perdona, y nos hace verlo todo como un
desplazamiento del punto A al B, cuando el viaje interdimensional en realidad,
es la manifestación de nuestro nodo en las condiciones frecuenciales del
destino
2 - Nuestro cuerpo no sería el mismo en otro entorno,
si las condiciones de superposición son distintas, ya que al modular nuestra
frecuencia nos hacemos uno con el entorno, pero sin fundirnos por completo con
él ¿por qué? Porque nuestra esencia primordial permanece, y es la que realmente
viaja. Nuestro cuerpo, el nodo, es acorde a la superposición local.
3 - Nuestra esencia primordial, es inalterable en
todos los casos, es la que nos permite modular, en todos los supuestos
y rangos. Es la fuente de origen gracias a la cual, participamos de todas las
frecuencia. Si podemos modularla, esto quiere decir que tenemos acceso a todos
los rangos, salvando nuestras elecciones, polaridad y vocación.
Estamos aquí y ahora, y simultáneamente en otros rangos
donde nuestros distintos cuerpos pueden estar participando en otras
superposiciones adaptadas a los condicionantes de cada rango de frecuencias.
Nuestra naturaleza primordial así lo permite, manteniendo en cada punto
o intersección o realidad, el grado de consciencia en el cual se participa
dentro de ese entorno.
https://www.desesperadostv.com/2025/08/superposicion-y-viaje-interdimensional.html
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