23.8.25

Sigo intentando ser aquello que me gustaría ser; con el desgaste que esto implica

 SER HUMANO IMPLICA SER  VULNERABLE          

Con cada libro que escribo, siento que he adquirido una Comprensión más profunda de la Vida. De LO que soy. Luego me doy cuenta de que vuelvo a caer en las mismas trampas de la mente. De buscar estados de conciencia más elevados. De rechazar la Realidad; siendo la realidad cualquier experiencia, pensamiento, emoción, sensación, que está sucediendo, momento a momento. De rechazar el rechazo. De sentir que puedo ser mejor. Más compasiva. Más cercana al silencio. Con más paz interior…

Sin ser consciente, la zanahoria del mañana, de la Iluminación, me atrapa de nuevo. Y está bien así. Es perfecto así. No digo que sea un error. Todo lo que sucede es Divino, Espiritual, Sagrado (llámalo como quieras), aunque nos suene a todo lo contrario. Pero es como si todo aquello de lo que hablo no estuviese arraigado, integrado, en mí. Porque sigo luchando. Sigo peleándome con la realidad.

Sigo «intentando ser aquello que me gustaría ser»; con el esfuerzo y desgaste que esto implica. Con la falta de honestidad para conmigo misma que implica. Con lo poco amoroso que es. Con lo poco Real que es y soy «intentando llegar a donde no soy ni estoy».

A la vez, es muy humano no querer sentir emociones desagradables. No querer sentir dolor (ni físico ni emocional). Es muy humano querer escapar, huir, evitar aquello que no nos resulta cómodo. Y eso es lo que nos enseñan. Pero es como nadar contra corriente. Queremos dejar de sufrir, pero esa ansia por lograr esa meta, ese objetivo, ese futuro iluminado, ¡nos hace sufrir! Desde ese lugar de rechazo a LO QUE ES, a la Realidad, a lo que estamos experimentando, alimentamos aquello que no queremos experimentar.

Pretendemos NO SENTIR lo que ya estamos sintiendo. Y el mundo nos ofrece mil y una posibilidades para alcanzar ese destino que implica estar diciéndole ¡NO! a la Vida, a nosotros, constantemente. Dentro de la Espiritualidad (para mí Espiritual lo es todo…), sucede lo mismo. La Iluminación, la No-dualidad, tal y como la mayoría la comparte (yo incluida muchas veces, por olvido e ignorancia), es muy dual. Te separa de la humanidad. De las emociones que no son agradables. Está repleta de conceptos con los que nos empapamos intelectualmente y con los que acabamos identificados. Cambiando una identidad por otra. Y todo porque ¡NOS DA MIEDO SENTIR! Lo cual es muy «normal».

TODOS, maestros incluidos, nos sentimos vulnerables. Tenemos conflictos en las relaciones. Nos sentimos rechazados. Nos estresamos. Nos enfadamos. Nos equivocamos. Nos entristecemos. Nos cansamos. Nos enfermamos. Porque TODOS somos Humanos, no Santos. Lo que pasa es que casi nadie comparte esta otra cara por aparentar, por vergüenza, por miedo a perder seguidores, por miedo a mirarse a sí mismo y reconocer que de «maestro» no tiene nada etc. Y no digo que tengamos que explicar nuestras penas si no queremos. Digo que si fuésemos radicalmente honestos, nuestras redes sociales se llenarían tanto de luz como de oscuridad. Y ninguno nos libraríamos de ambas.

Ser Humano implica Ser Vulnerable. Sentirnos vulnerables, inseguros, agotados, derrotados, ansiosos, rabiosos. Implica que haya personas por las que sintamos rechazo y con las que no queramos compartir ni un minuto de nuestra vida. Y eso no significa que no sepamos amar o que seamos «menos que». Implica que no vamos a saber qué hacer en muchas situaciones. Implica que vamos a liarla en muchas otras. Implica que vamos a hacer daño (consciente o inconscientemente) y que nos van a romper el corazón de igual modo.

Porque somos Imperfectos. Porque no nos han enseñado a sostener nuestras emociones. Porque estamos recibiendo información errónea sobre lo que es el amor, lo que es la Presencia, lo que es la iluminación (si es que es algo…), sobre el sentido de la vida, sobre cómo lidiar con el sufrimiento, sobre si es posible dejar de sufrir, sobre cómo sentir (si es que hay un cómo…), sobre la no-dualidad, sobre la meditación, sobre los pensamientos, sobre cómo ser humano y no morir en el intento… Y yo soy la primera que la he dado. Porque es lo que me he creído. Y porque a veces recuerdo lo que es falso. Y a veces lo olvido. Y no sé si sé más o menos que ayer. Si la «verdad» está más o menos integrada. Porque en cuanto siento que «ya sé», la Vida se encarga de mostrarme que sigo sin tener ni idea de nada.

Pero aquí estoy. Aquí sigo caminando. Aquí sigo cayéndome. Observándome. Experimentándome. Llorándome. Riéndome. Maldiciendo. Agradeciendo. Aceptando. Rechazando. Un poquito más cerca de mi Humanidad y un poquito más lejos de la IDEA de Iluminar «lo que sea».

La Idea de Iluminación, de lograr una paz permanente, de trascender el ego, el «yo», no es más que una manera de HUIR de la realidad. De lo que está sucediendo. De nuestras sombras. De nuestra oscuridad. De lo doloroso. Del sufrimiento. De los conflictos naturales que surgen en las relaciones. De sentir emociones desagradables. De la intensidad con la que la Vida en ocasiones nos golpea.

Usamos la Espiritualidad para hacernos adictos a otra cosa más con la que evadirnos. Sustituimos el alcohol, las drogas, el consumismo, las redes sociales, el hacer y hacer, por algo que etiquetamos como «más consciente, más divino». Pero que no deja de ser más de lo mismo

Nos quitamos una máscara para ponernos otra. Y no lo digo desde el juicio, desde el «eso no debería suceder». Lo digo por experiencia propia. Porque yo he caído en eso. Y puede que siga cayendo. NO LO SÉ…

Es necesario PARAR y ser muy muy honestos con nosotros mismos para asumir que estamos huyendo. Que lo único que no queremos es lo que no quiere el resto del mundo: sufrir, pasarlo mal, enfermar. Lo único que queremos es ser felices y tener Paz. Pero una paz que está en lucha con la realidad no es una paz verdadera. Una paz que está diciéndole ¡no! a ciertos pensamientos, a ciertas emociones, a ciertas experiencias, no puede estar en paz. Una Paz que rechaza «cualquier cosa» que surge, no es Paz. Es guerra. Es sufrimiento. No es Hogar.

Una No-dualidad que no incluye la dualidad no es No-dualidad. Es Separación.

Ningún pensamiento y ninguna emoción te pueden dañar. Lo que daña es esa lucha constante, esa huida eterna, ese rechazo hacia LO QUE ES. Los pensamientos, las emociones, son sólo olas del Océano. Vienen y van. Son Perfectas tal y como son. ¿Te imaginas al Océano intentando arreglar a las olas o rechazándolas porque considera que son demasiado largas o cortas o muy intensas o poco intensas o «lo que sea»?

Si conectas con tu cuerpo por un momento, podrás sentir ese dolor interno cada vez que le dices ¡no! a una emoción, pensamiento o experiencia que tienes. Se produce una contracción. Y eso no significa que tengas que «amar todo lo que te sucede». Esta frase no comprendida es un absurdo. Cuando estás jodida, estás jodida y no quieres estarlo. Punto. ESO es lo natural, lo honesto, lo humano. FINGIR que amas cuando no estás amando sólo te lleva a sufrir.

Una vez ha pasado la experiencia dolorosa, el tsunami, la tormenta, ahí sí que puedes sentir agradecimiento por lo que te ha enseñado. Por el lugar tan profundo al que te ha llevado. Por la comprensión profunda que has adquirido (si es que la has adquirido…) Gracias a ese suceso. Pero «mientras» estás sufriendo, estás sufriendo. Y lo que imploras a la Vida, a Dios, al Universo, a «quién sea» es que te alivie ese desgarro que sientes.

A lo largo de la Vida, vamos a pasar por muchas situaciones. Unas serán muy agradables y dichosas, y otras muy desagradables y sufrientes. Y mientras tengamos la IDEA de que podemos tener una Vida SIN ningún tipo de dolor, de incomodidad, de desequilibrio, de descentramiento, de duda, de perdición, de tristeza, de ira, de olvido, de enfermedad, de conflicto, de ansiedad, de rechazo, de inconsciencia, de miedo, de juicio…, vamos a seguir añadiéndole leña al fuego del sufrimiento. Porque la Vida no es lo que tú deseas, es LO QUE ES. Y lo que es no vas a saberlo hasta que suceda. Ni antes ni después. Y cómo vas a reaccionar ante ello, tampoco.

A veces, nos sentimos muy vulnerables. Y otras, muy poderosos. Ambas son olas en el Océano que aparecen y desaparecen.

No estás mal, no estás dañado, no eres «menos que», por tener pensamientos horribles, agresivos, pecaminosos, no espirituales, obscenos, de deseo, terroríficos o negativos.

No estás mal, no estás dañado, no eres «menos que», por sentir emociones que han sido catalogadas como negativas, no espirituales, no iluminadas o poco conscientes.

Tú no controlas esos pensamientos. Aparecen de manera automática y sin que puedas evitarlo. Son sólo nubes en el Cielo que vienen y van. Son películas, historias, que surgen en la Pantalla.

No puedes poner la mente en blanco. No puedes decidir qué pensamientos tienes y qué no. ¡Es falso! Una cosa es ponerte a imaginar y otra CREER que tienes el control absoluto, 24 horas al día, de tus pensamientos. Esa IDEA no es verdadera. Y nos hace sufrir mucho porque pasamos a hacer todo tipo de prácticas y esforzarnos para «controlar la mente y dejar de tener pensamientos y emociones oscuras». Cuando lo que nos hace sufrir, de verdad, es el RECHAZO hacia ellas. Es el estar diciéndoles que ¡no! Es el estar juzgándonos, castigándonos y condenándonos por tenerlos. Por sentir lo que sentimos. Por ser como somos.

¿Cómo una Vida Humana va a resultar permanentemente agradable? Es que ya si reflexionamos un momento, nos daremos cuenta de lo absurda que es esa idea (que yo he perseguido tanto tiempo hasta hace muy poco).

Somos imperfectos. Y ya está. Y en esa imperfección vamos a cagarla muchas veces. Y otras muchas veces vamos a acertar. Y nuestra Imperfección no nos hace NO dignos de ser amados. Sólo nos hace aprendices, alumnos, Humanos.

Pero si tenemos la creencia de que «tenemos que ser perfectos» para ir al paraíso, para iluminarnos, para ser felices, para sentirnos plenos, para estar en paz, para ser amados (por nosotros mismos y por los demás), entonces nuestro camino va a estar lleno de agonía y de «infierno». Porque esa idea de Perfección ¡NO ES REAL! Viene de la mente que siempre está buscando un objetivo, una meta, un destino que alcanzar.

Hay un sufrimiento que es innato a nuestra humanidad. Y otro sufrimiento que es alimentado por nuestra ignorancia. Por nuestras creencias. Por la desinformación que hemos recibido y seguimos recibiendo de TODOS los ámbitos que nos rodean. Incluidos los que se supone que «saben más», que tienen más consciencia y que están iluminados.

Si la Iluminación es estar Separado de tu humanidad, de tu sensibilidad, de tu vulnerabilidad, de la compasión, de la empatía, de la conexión con el otro y de TODO lo que aparece en ti (te guste o no) es una iluminación FALSADe escape. De disfraz. Y esa Iluminación JAMÁS te hará sentir ni en paz, ni feliz, ni pleno, ni amado, ni «iluminado», ni humano.

Sea lo que sea lo que estés sintiendo/pensando en este momento (en cada «este momento»), acógelo en tus brazos (hasta el no quiero acogerlo). En tu Corazón. Dales un Hogar Interno en el que Ser en paz… En el que ser incluidos, amados. No rechazados. No abandonados.

Suelta tus IDEAS de iluminación, de divinidad, de perfección. Y para.

Permítete Ser Vulnerable. Y no saber. Y meter la pata.

Permítete ser lo que en REALIDAD eres.

Permítete Ser HUMANA.

https://lhatidos.wordpress.com/2025/08/11/ser-humano-implica-ser-vulnerable/

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