LA TIERRA TIENE OTROS DUEÑOS
Joe McMoneagle, especialista en
visión remota del Ejército de EE.UU. para el Proyecto Stargate, ha realizado unas declaraciones extraordinarias sobre el verdadero origen de la humanidad, la
existencia de inteligencias desconocidas en nuestro planeta y un descubrimiento
tecnológico que, según sus sospechas, podría provocar el colapso de nuestra
civilización.
El veterano estadounidense sostuvo que los seres humanos podrían ser los auténticos extraterrestres de la Tierra: «Creo que somos los únicos alienígenas de este planeta. A las verdaderas entidades que son dueñas de la Tierra nunca las hemos conocido. Probablemente jamás las conoceremos, porque están demasiado adelantadas respecto a nosotros».
Según McMoneagle, estas inteligencias habrían alcanzado un
desarrollo tan superior al nuestro que cualquier encuentro directo
representaría un peligro para ambas civilizaciones. Su explicación apunta
especialmente a la naturaleza humana: considera que nuestra primera reacción
ante una tecnología avanzada sería intentar aprovecharla para obtener poder,
incluso convirtiéndola en un arma.
¿La humanidad llegó a la Tierra desde Marte?
Para profundizar en el tema, McMoneagle recordó una de sus
experiencias más controvertidas como participante del programa de visión remota,
una práctica que pretende obtener información sobre lugares o acontecimientos
inaccesibles mediante capacidades perceptivas no convencionales.
Durante una de aquellas sesiones, aseguró haber observado estructuras
aparentemente artificiales en Marte. Posteriormente, según su relato,
acudió al Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, donde obtuvo
imágenes de las regiones que había descrito.
Formaciones de la región de Cydonia, en Marte, donde distintas estructuras geológicas han alimentado durante décadas las especulaciones sobre posibles vestigios artificiales.
El exmilitar sostiene que identificó posibles cimientos de
edificios, caminos, minas y maquinaria deteriorada, además de una estructura
rectangular que comparó con un contenedor de transporte.
A partir de esas observaciones desarrolló una hipótesis
todavía más sorprendente: los antiguos habitantes del planeta rojo podrían
haber sido humanos físicamente similares a nosotros, pero aproximadamente el
doble de altos.
«Estoy haciendo una conjetura bastante aventurada:
probablemente éramos nosotros y algo ocurrió en Marte que estaba provocando
nuestra desaparición como especie, por lo que fuimos trasladados
deliberadamente aquí para salvarnos», explicó.
La advertencia sobre el próximo gran descubrimiento
La conversación dio un giro todavía más revelador cuando
abordó el futuro de nuestra especie y la posibilidad de una revelación oficial
sobre inteligencias no humanas. McMoneagle rechazó la idea de que
necesariamente procedan del espacio exterior. En su opinión, podrían ser
habitantes originarios de la Tierra que observan nuestro desarrollo desde hace
muchísimo tiempo.
Asimismo, sugirió que estas entidades ya habrían intervenido
en distintas etapas de la historia humana para impedir que nuestra civilización
representara un peligro para ellas.
«Cada vez que nos convertimos en una amenaza para ellas, nos
hacen retroceder a la edad de piedra», aseguró, relacionando esta supuesta
dinámica con las tradiciones sobre un gran diluvio
presentes en numerosas culturas.
Al preguntarle cuál sería el acontecimiento más sorprendente
que aguarda a la humanidad, respondió que un avance científico revolucionario
podría desencadenar otro de esos retrocesos. Concretamente, mencionó el
descubrimiento de una tecnología capaz de permitir viajes prácticamente
instantáneos entre estrellas. Sin embargo, el verdadero peligro no estaría en
el desplazamiento en sí, sino en nuestra tendencia a transportar armamento a
cualquier lugar que consigamos alcanzar.
«No pasaríamos de una estrella a otra sin llevar una bomba
de 20 megatones en la parte trasera», advirtió.
Las inteligencias superiores, a su juicio, habrían dejado
atrás semejantes comportamientos hace millones de años, por lo que difícilmente
tolerarían que la humanidad los extendiera a otros sistemas estelares.
«No nos exterminarían. Simplemente nos harían retroceder y
esperarían que volviéramos a madurar. Creo que ha sucedido más de una vez»,
concluyó.
Esta visión encuentra un curioso paralelismo en los relatos
sobre grandes cataclismos que habrían puesto fin a antiguas etapas de la
humanidad. Entre los ejemplos más conocidos figuran las narraciones
mesopotámicas de Ziusudra y Atrahasis, donde un diluvio enviado por los dioses
amenaza con exterminar a los seres humanos, hasta que unos pocos supervivientes
consiguen preservar la vida.
Desde la perspectiva planteada por McMoneagle, estas
historias podrían representar el recuerdo de acontecimientos mucho más
antiguos, vinculados con sucesivos reinicios de nuestra civilización. Y si su
interpretación fuera correcta, el próximo gran salto tecnológico de la
humanidad podría convertirse, paradójicamente, en aquello que provocara su
siguiente caída.
Por MysteryPlanet.com.ar.


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