EL ARMA SECRETA
La unidad de
carbono humano fue diseñada en su origen para cumplir un trabajo determinado y
servir a los propósitos de sus creadores, para que esto sea viablemente posible, se necesitaba que la unidad
respondiera a la programación inicial de forma autónoma, no se
podía reprogramar a todas las unidades cada vez que fuera necesario, para
ello se creo un dispositivo especial interno que se enlazaba automáticamente
con la fuente o base de datos, y reprogramaba el sistema sin la intervención de
nuestros creadores. Este
sistema trabajaba digamos como una conexión Wi-Fi, abriendo un
puerto y negociando los paquetes de datos con el servidor que le transmitía la
nueva programación.
Cuando nuestros
programadores introdujeron la dualidad también nos dieron una gran oportunidad,
la de poder ser libres, nos dieron el libre albedrío, pero
esto para ellos era una complicación, podíamos elegir ser
nosotros nuestros propios programadores, tomar control de la unidad humano y
ser los amos de nosotros mismos, la posibilidad de que nos
conectemos directamente al “Internet cósmico” sin pasar por el servidor era un
riesgo, así
que decidieron desactivar el Wi.Fi para evitar esa posibilidad; ahora
tendrían que buscar otros medios para seguir con la programación, la manipulación de la ilusión de
la realidad fue elegida.














