Taumaturgos, filósofos,
sabios, gurúes, videntes, psicólogos, científicos, físicos
cuánticos y de los otros, especialistas en tierras planas,
desvergadores de conspiraciones secretas… nunca antes, ni en la
mejor de las antologías, se habían reunido tantos e importantes
maestros como los que puedes encontrar en Facebook, un día
cualquiera…
El mago, la cualidad del que todo lo
puede, el que controla el mundo físico y el espiritual, el hacedor…
También el manipulador…
¿Quién no aspira a ser mago? ¿Quién
no quisiera, con un toque de varita y un hechizo, lograr lo que no ha
podido con inteligencia y esfuerzo?
En la cúspide de los arquetipos
humanos de Jung está, también, el brujo, el que domina la materia.
Mejor que el guerrero, mejor que el vagabundo…
Y los seguidores del Sol Negro son,
también, hechiceros todopoderosos, que ya han superado los límites
de la consciencia borrega. Pero el mago puede ser, la mayor
parte del tiempo, un ilusionista, un embaucador.
La magia, la real, es un conjunto de
ciencias y resulta muy difícil que alguien las domine todas, porque
no se trata sólo de leer y conocer, sino de haber alcanzado ciertos
niveles de poder para establecerte en otras dimensiones de la
consciencia.














