25.2.26

Despertar es una transición psicológica que requiere fuerza, claridad y compasión

 HA COSTADO MUCHO LLEGAR A ESTE PUNTO  

Para quienes llevamos años despiertos, este nunca fue un despertar dramático de la noche a la mañana ni un momento decisivo que lo cambiara todo. 

Fue una erosión gradual de la ilusión, un lento desmantelamiento de las narrativas en cuya confianza nos criaron, y una confrontación muy dolorosa con verdades que hubiéramos preferido no ver.

No nos tragamos la oscuridad de un solo trago abrumador, sino que la absorbimos por etapas, a medida que cada capa de engaño se revelaba, obligándonos a recalibrar por completo nuestra comprensión del mundo y la realidad. 

Hubo conmoción, incredulidad, asco, ira, frustración y, finalmente, una terrible sensación de inquietud e incertidumbre que surge cuando te das cuenta de que te mintieron sobre todo

Junto con ese ajuste de cuentas interno, vinieron las  consecuencias externas:

Etiquetas, burlas y relaciones que se desvanecieron porque confrontar lo que veíamos les habría obligado a cuestionar sus propios fundamentos. 

Pagamos un precio social y emocional por hacer preguntas, pero nos mantuvimos firmes porque comprendimos que la verdad, por muy desestabilizadora que sea, es el único camino hacia la libertad. 

Tuvimos años para procesar lo que ahora se revela en tiempo real. Tuvimos tiempo para investigar, reflexionar, debatir internamente, desesperarnos y luego reconstruir nuestro equilibrio interior.

Desarrollamos resiliencia emocional porque nos vimos obligados a hacerlo, pero quienes despiertan ahora no tienen ese desarrollo gradual

No se les presentan verdades incómodas una a una; se enfrentan a una convergencia de revelaciones a la vez. Lo que muchos de nosotros procesamos durante muchos años, llega a su conciencia en cuestión de semanas. 

Ese proceso es desestabilizador y profundamente aterrador. 

Si hemos estado despiertos por más tiempo, este no es el momento para la superioridad ni para una reivindicación silenciosa. Recordamos cómo nos sentimos cuando el velo se levantó por primera vez y el suelo bajo nuestros pies pareció moverse. 

El despertar no es una competencia para ver quién lo vio primero. Es una transición psicológica y moral colectiva que requiere fuerza, claridad y cierta compasión. 

Si el objetivo es la libertad genuina, en lugar de simplemente tener razón, debemos reconocer que no todos tuvieron el mismo tiempo. Algunos necesitaban ver más evidencia, otros necesitaban experimentar las consecuencias personalmente, y algunos apenas ahora están encontrando el coraje para mirar. 

La tormenta ya no es algo en el horizonte; se despliega a plena vista. Millones de personas se encuentran con verdades que antes aislaban a una pequeña minoría, y lo hacen sin la preparación gradual que muchos de nosotros tuvimos. 

A muchos nos llevó años integrar lo que sabemos hoy. Permitamos que otros tengan el espacio para hacer lo mismo, porque si este despertar ha de llevarnos a algún resultado significativo, requerirá no solo exposición, sino también la reconstrucción de la resiliencia, el discernimiento, la unidad y la valentía moral en toda la sociedad.

LAURA ABOLI

https://loquepodemoshacer.wordpress.com/2026/02/23/es-tiempo-de-despertar-362-para-quienes-llevamos-anos-despiertos-el-despertar-no-fue-un-evento-repentino-que-lo-cambiara-todo-de-golpe-por-laura-aboli/  

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