LA I.A. NOS CONVIERTE EN PRIMATES DÓCILES
¿Y si nuestra dependencia de la inteligencia artificial nos estuviera transformando gradualmente en una nueva especie de primates dóciles? Desde los más pequeños, criados en el fervor digital, hasta los mayores que buscan refugio en él por cansancio, todos nos estamos dejando llevar por la corriente. Aquí, describo una reflexión urgente sobre cómo preservar nuestra frágil respiración humana frente a las pantallas.
Los veo, a los tres monitos, a los que llaman «sabios». Nada ven, nada oyen, nada dicen. Pero esta sabiduría no es sabiduría: es una neutralidad cómplice, una indiferencia ante el tumulto. Nunca intervienen, sobre todo en el momento crucial, cuando deberían dar la alarma; si gritara pidiendo ayuda, no se inmutarían, prefiriendo no decir nada, no mencionar nada, ni actuar. ¿Son cobardes? ¿Cautivos? ¿Desilusionados? ¿O simplemente hipnotizados por la cruda luz de las pantallas?














